Radioterapia para el cáncer de pulmón

Autor: OncoLink Team
Fecha de la última revisión: 31 de enero de 2020

¿Cómo funciona la radiación?

La radioterapia se utiliza a menudo en el tratamiento del cáncer de pulmón. Los tumores están formados por células que se reproducen a un ritmo anormalmente acelerado. La radioterapia actúa específicamente contra las células que se están reproduciendo rápidamente. Las células normales están programadas para dejar de reproducirse (o dividirse) cuando entran en contacto con otras células. En el caso de un tumor, está ausente este mecanismo de detención, lo que provoca que las células continúen dividiéndose una y otra vez. Es el ADN de la célula lo que la hace capaz de reproducirse. La radioterapia utiliza rayos X de alta energía para dañar el ADN de las células, y matar así a las células cancerosas, o al menos impedir que se reproduzcan.

La radiación utilizada para destruir las células cancerosas también puede dañar las células normales en el área circundante. Sin embargo, las células normales están creciendo con mayor lentitud y son más capaces que las células cancerosas de reparar este daño por radiación. Con el fin de darles a las células normales tiempo para sanar y reducir los efectos secundarios del paciente, generalmente, los tratamientos de radiación se administran en pequeñas dosis diarias, cinco días a la semana, durante un período de seis o siete semanas.

Los efectos secundarios de la radioterapia están directamente relacionados con el área del cuerpo que se está tratando. Los efectos secundarios son provocados por el efecto acumulativo de la radiación sobre las células; por lo tanto, la mayoría de los pacientes no experimentan ningún efecto secundario hasta unas pocas semanas después de su tratamiento. Aunque los efectos secundarios pueden ser desagradables, existen tratamientos para ayudar a controlarlos. La mayoría de los efectos secundarios son temporales y desaparecen gradualmente después de que se completa la terapia.

¿Qué debo esperar en el tratamiento?

La mayoría de los radioncólogos ven a sus pacientes por lo menos una vez a la semana mientras el paciente está recibiendo tratamiento. Esta visita con el equipo de atención médica sirve como una oportunidad para hacer preguntas, evaluar algún efecto secundario e implementar toda intervención necesaria para ayudar a aliviar los efectos secundarios. Sin embargo, en cualquier momento puede informarle los síntomas a su equipo de tratamiento.

La siguiente lista incluye algunos de los efectos secundarios más comunes de la radioterapia para el cáncer de pulmón. Recuerde que el tratamiento puede afectar a cada paciente de manera diferente, y es posible que usted no experimente específicamente estos efectos secundarios. Hable con su radioncólogo y equipo de atención médica sobre lo que puede esperar de su tratamiento específico.

  • Irritación de la piel: la piel en el área de tratamiento puede enrojecerse, irritarse, secarse o volverse sensible. Esto puede progresar hasta parecerse a una quemadura solar. Trate la piel suavemente para evitar que se produzca más irritación y báñese con cuidado, usando sólo agua tibia y jabón suave. Evite las lociones o los jabones aromatizados o perfumados, ya que pueden causar más irritación. Evite la exposición al sol; puede empeorar la irritación.
  • Esofagitis: es una inflamación del esófago, que es el tubo que conecta la boca con el estómago. Puede causar dolor al tragar o dificultad para tragar. Su equipo de oncología puede recetarle medicamentos para el dolor y ayudar con las inquietudes nutricionales. Si el dolor le impide comer y beber adecuadamente, se puede utilizar una pequeña sonda de alimentación durante el tratamiento para mantener su alimentación y prevenir la pérdida de peso. La esofagitis tiende a comenzar de 2 a 3 semanas de tratamiento y comienza a mejorar aproximadamente 2 semanas después de finalizado el tratamiento.
  • Cambios en el gusto: puede incluir la sensación de sabor metálico y la aversión a la comida. Aunque el problema con los cambios en el gusto generalmente se resuelve con el tiempo después de que termina la terapia, puede persistir durante un año o más.
  • Caída de cabello: también llamada alopecia, la caída de cabello puede presentarse en su pecho. Por lo general, el cabello comienza a crecer aproximadamente un mes después del tratamiento. Sin embargo, es posible que no vuelva a crecer exactamente como antes del tratamiento y, en algunos casos, se vuelve permanente.
  • Fatiga: esta sensación de cansancio es muy común con la radioterapia y tiende a comenzar unas pocas semanas después de la terapia. Generalmente, desaparece lentamente durante las semanas y meses posteriores al tratamiento.

Efectos secundarios a largo plazo

Los efectos secundarios analizados hasta ahora tienden a ocurrir durante el tratamiento hasta unos pocos meses después. Los efectos a largo plazo pueden presentarse meses o muchos años después del tratamiento del cáncer y los riesgos varían dependiendo de las áreas incluidas en el campo de radiación y las técnicas de radiación que se utilizaron. Algunos de los posibles efectos secundarios a largo plazo de la radiación al pulmón incluyen los siguientes:

  • Existe un bajo riesgo de desarrollar un segundo cáncer dentro o cerca del campo de radiación. Estos se denominan cánceres secundarios y se desarrollan como resultado de la exposición de los tejidos sanos a la radiación. Las técnicas modernas de radiación están diseñadas para limitar esta exposición, pero no siempre es posible prevenir toda la exposición y aun así lograr los resultados deseados.
  • La radiación puede provocar el desarrollo de tejido cicatricial en el esófago meses o años después del tratamiento, lo cual puede generar problemas para deglutir. Infórmele a su equipo de oncología cualquier cambio en la deglución o la aparición o empeoramiento de la acidez gástrica.
  • La radiación puede causar inflamación (neumonitis) y cicatrización (fibrosis) en el pulmón. La neumonitis tiende a aparecer a los pocos meses de tratamiento, mientras que la fibrosis se produce como resultado de una neumonitis no tratada. Los síntomas de estas condiciones incluyen tos, falta de aliento y respiración sibilante. Afortunadamente, las técnicas modernas de radiación limitan el riesgo de que se presenten estas complicaciones.

Después del tratamiento, hable con su equipo de oncología sobre la posibilidad de recibir un plan de atención de supervivencia, que puede ayudarle a manejar la transición a la supervivencia y aprender sobre la vida después del cáncer. Puede desarrollar su propio plan de cuidado de sobrevivientes usando el Plan de atención de supervivencia OncoLife.

Referencias

American Cancer Society. Radiation Therapy for Non-Small Cell Lung Cancer. 2019. 

American Lung Association. Radiation Therapy for Lung Cancer. 2018. 

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