Síndrome de resección anterior baja (LARS)

Autor: Christina Bach, MBE, LCSW, OSW-C, CCTP, FAOSW
Fecha de la última revisión: Agosto 10, 2026

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El síndrome de resección anterior inferior (LARS, por sus siglas en inglés) es un grupo de síntomas que pueden ocurrir después de una cirugía de cáncer colorrectal. Si le han extirpado el recto total o parcialmente mediante cirugía, como la resección anterior baja (LAR) o la escisión total del mesorrecto (TME), podría tener riesgo de desarrollar síndrome de resección anterior baja (LARS). El objetivo de la cirugía colorrectal es preservar el esfínter anal y evitar una colostomía permanente. Aproximadamente entre 30 y 40 de cada 100 personas que se someten a estas cirugías desarrollarán algún grado de LARS.

El síndrome de resección anterior baja (LARS) puede ocurrir cuando los músculos y nervios cercanos al recto se dañan durante una cirugía. Estos músculos y nervios ayudan a controlar la necesidad de defecar y también pueden alterar la capacidad de tener evacuaciones intestinales normales. La cirugía para el cáncer colorrectal también puede reducir el espacio en el recto para retener las heces antes de la evacuación. Esto también puede causar LARS.

El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (LARS) no pone en peligro la vida, pero puede afectar a la calidad de vida, la capacidad para participar en actividades sociales, las relaciones interpersonales o la intimidad sexual, la percepción que uno tiene del propio cuerpo y la autoestima.

Síntomas de LARS

Los síntomas del LARS pueden ser:

  • Más gases (pedos) o dificultad para distinguir entre gases y una deposición.
  • Sentir la necesidad urgente o inesperada de defecar.
  • Evacuaciones intestinales más frecuentes.
  • Incontinencia fecal (no puedes controlar tus deposiciones).
  • Sensación de no haber terminado de evacuar (como si aún necesitaras defecar pero no pudieras).

¿Quiénes corren riesgo de padecer LARS?

Si le han operado de cáncer colorrectal, podrías desarrollar LARS. Sin embargo, algunas personas pueden tener mayor riesgo. El riesgo de LARS aumenta por:

  • El tamaño y la ubicación de su tumor, especialmente su altura y su proximidad al ano.
  • El tipo de cirugía a la que te sometiste para tratar su cáncer.
  • Su propia anatomía.
  • Si le realizaron una colostomía (estoma) temporal después de una cirugía.
  • Si tuvieras radiación antes o después de la cirugía.
  • Si le hubieran sometido a quimioterapia, radioterapia y cirugía combinadas.
  • Complicaciones que pudo haber tenido después de la cirugía.
  • Menor edad.
  • Si tenía problemas para evacuar o incontinencia antes de la cirugía.

¿Cómo se diagnostica el LARS?

Tras la cirugía, su médico podría utilizar una herramienta de evaluación llamada puntuación LARS para comprobar el funcionamiento de sus intestinos y la gravedad de los problemas intestinales que haya tenido desde la intervención. Esto le ayudará a comprender mejor el funcionamiento de sus intestinos después de la cirugía y a planificar el tratamiento.

¿Cómo se trata el LARS?

Su plan de tratamiento dependerá de la gravedad con la que el síndrome de resistencia a los antimicrobianos (LARS) esté afectando sus deposiciones y hábitos intestinales. El tratamiento puede incluir diversas medidas, entre ellas:

  • Cambios en la dieta: Una dieta rica en fibra puede ayudarle a tener deposiciones regulares. También puede disminuir la sensación de necesidad de ir al baño y las pérdidas de heces. Un dietista puede ayudarle a comprender cómo los alimentos afectan tus deposiciones y orientarte sobre qué comer para satisfacer tus necesidades nutricionales.
  • Medicamentos: Medicamentos como loperamida, ramosetron, lamosetron, atropina y raceanisodamina pueden ayudar con el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (LARS). Estos medicamentos pueden interactuar con la quimioterapia. Asegúrese de consultar con su médico antes de comenzar a tomar cualquier medicamento para regular sus deposiciones.
  • Fisioterapia: El entrenamiento muscular de suelo pélvico y el entrenamiento con balón rectal pueden ayudar a fortalecer los músculos y mejorar el control de los músculos rectales. Su proveedor de cuidado médica puede derivarlo a un fisioterapeuta especializado en rehabilitación del suelo pélvico.
  • Enemas (irrigación transanal): Los enemas limpian el colon, lo que puede retrasar la necesidad de defecar. Consulte con su médico si puede usar un enema y con qué frecuencia para aliviar sus síntomas, así como sobre los posibles riesgos.
  • Cirugía:
    • La estimulación del nervio sacro (SNS) consiste en utilizar un pequeño dispositivo para enviar impulsos eléctricos suaves a los nervios sacros de la zona lumbar. Esto modifica la comunicación entre el cuerpo y el cerebro, lo que puede ayudar a controlar los músculos del suelo pélvico y la zona anal, permitiendo que permanezca cerrada hasta que se necesite defecar.
    • Colostomía: Si estas opciones de tratamiento no son efectivas para aliviar su síndrome de reabsorción radicular laparoscópica (LARS), es posible que necesite una colostomía permanente. Es importante que reflexione sobre cómo sus síntomas afectan su calidad de vida y que hable con su cirujano sobre las opciones disponibles.
  • Asesoramiento y grupos de apoyo: Conectar con otras personas que padecen LARS puede ayudarte a sentirte menos solo/a y a aprender a sobrellevarlo. Si tu LARS está afectando tus relaciones sexuales, puedes pedirle a tu médico que te derive a un terapeuta especializado en sexualidad que pueda trabajar contigo y tu pareja. Los terapeutas también pueden ayudarte a manejar situaciones sociales y a prepararte para los síntomas, de modo que puedas seguir trabajando, socializando y disfrutando de otras actividades.

Hablando con su proveedor

Tras la cirugía, es importante acudir a las citas de seguimiento con su médico y comunicarle cualquier síntoma intestinal que presente. Llevar un registro de sus síntomas y deposiciones puede ser útil para orientar su tratamiento. El síndrome de resección anterior baja (LARS) puede ser un efecto secundario difícil de la cirugía de cáncer colorrectal, pero con la combinación adecuada de tratamientos, puede observar una mejoría en sus síntomas y en su calidad de vida.