Dolor articular relacionado con inhibidores de aromatasa

Autor: OncoLink Team
Fecha de la última revisión:

Los inhibidores de aromatasa (IA) son una terapia común para las mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama con receptores hormonales positivos. Después de la menopausia, el estrógeno se produce principalmente mediante la conversión de andrógenos (hormonas sexuales producidas por las glándulas suprarrenales) en estrógenos, lo que ocurre en las células adiposas (a diferencia de lo que ocurre en los ovarios antes de la menopausia). Una enzima llamada aromatasa es responsable de esta conversión. Los inhibidores de aromatasa bloquean esta conversión y, por ende, se reduce el nivel de estrógeno en el cuerpo.

Aunque los IA son una terapia efectiva para reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama, aumentan el riesgo de desarrollar osteoporosis y, normalmente, causan dolores y molestias en las articulaciones (o en los músculos). Estos síntomas articulares, a menudo denominados artralgias, pueden interferir con la calidad de vida y, a menudo, son la causa de que la mujer interrumpa la terapia antes de tiempo.

Los estudios han encontrado que los síntomas articulares se desarrollan con mayor frecuencia durante los primeros 3 meses de terapia, aunque algunos casos continúan desarrollándose después de 3 meses. En estudios de síntomas articulares relacionados con los IA, entre el 20 y el 50 % de las mujeres en terapia informaron tener el efecto secundario. Los síntomas suelen afectar los dedos, las manos, las muñecas, los codos, los hombros, las rodillas y los tobillos. El síndrome del túnel carpiano es un diagnóstico frecuente en mujeres con síntomas articulares relacionados con los IA. Otros diagnósticos incluyen osteoartritis, tendinitis y bursitis.

¿Qué causa los síntomas articulares relacionados con los IA?

No se tiene un conocimiento profundo de la causa real de los síntomas articulares relacionados con los IA. Una teoría común es que el rápido descenso de los niveles de estrógeno puede ser responsable del dolor en las articulaciones por dos razones:

  • Este descenso puede, en realidad, reducir el umbral del dolor, permitiendo que el cerebro "detecte" mejor los síntomas articulares que ya existen.
  • La disminución del estrógeno hace que las citoquinas (proteínas liberadas por las células del cuerpo) se liberen en niveles altos, lo que puede acelerar la pérdida ósea y el envejecimiento, y provocar dolor.

Desafortunadamente, no comprender bien la causa dificulta la prevención de este efecto secundario. A su vez, el objetivo es tratar los síntomas para permitir que las mujeres tengan una buena calidad de vida mientras completan su terapia prescripta en su totalidad.

¿Quién se encuentra en riesgo de desarrollar este efecto secundario?

Sería útil para los proveedores de atención médica tener una forma de predecir quién tiene mayor riesgo de desarrollar síntomas articulares relacionados con los IA. Desafortunadamente, los estudios no han encontrado indicadores consistentes. Algunos estudios han demostrado que el hecho de haber recibido quimioterapia previa, terapia de reemplazo hormonal previa, quimioterapia previa con taxanos (paclitaxel, taxotere) y haber tenido su último período menstrual dentro de los 5 años puede predecir un aumento en el riesgo. Por otro lado, tomar tamoxifeno antes de un IA puede reducir la probabilidad de desarrollar síntomas articulares. Las personas con síntomas articulares preexistentes, como la artritis reumatoide, también pueden correr un gran riesgo. Las investigaciones continúan identificando factores que podrían ayudar a predecir mejor el riesgo que corre cada mujer.

Cómo controlar los síntomas articulares

Primero que nada, los pacientes deben hablar con su equipo de oncología si desarrollan síntomas articulares. El equipo de oncología se encuentra disponible para ayudar a cada paciente a completar su terapia prescrita y ayudará a identificar maneras de controlar este efecto secundario. Para obtener el máximo beneficio de la terapia de IA, es importante tomar la medicación todos los días, durante todo el tiempo que se prescriba. Es importante que se comunique con su equipo si sus efectos secundarios le dificultan tomar sus medicamentos según las indicaciones.

Medicamentos para el control de los síntomas

Un componente significativo de los síntomas articulares experimentados con los IA es la inflamación de las articulaciones. Por lo tanto, un medicamento que disminuya esta inflamación, como los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE, como el ibuprofeno) o un coxib (como el celecoxib o Celebrex), pueden ayudar a aliviar el dolor. Sin embargo, estos medicamentos no están exentos de efectos secundarios propios, por lo que, antes de comenzar a tomarlos, cada paciente debe analizar su historial médico con el equipo. Para aquellos pacientes que no obtienen alivio con un antiinflamatorio solo o para aquellos que no pueden tolerar los medicamentos antiinflamatorios, se pueden agregar medicamentos adicionales para aliviar el dolor, incluidos el acetaminofeno y los opiáceos.

Cambio de IA

Aunque no hay estudios que confirmen la efectividad de cambiar a otro medicamento, algunos médicos cambiarán a otro IA o a un tamoxifeno cuando no se puedan controlar los síntomas y puedan causar que el paciente suspenda la terapia por completo. Antes de cambiar, puede ser beneficioso suspender la terapia de 6 a 8 semanas para asegurarse de que el IA es la causa de los síntomas.

Suplementos y otras terapias

Recientemente se ha expresado interés en la posibilidad de que la suplementación con vitamina D pueda ayudar a disminuir la artralgia relacionada con los IA, aunque esto no ha sido probado en ensayos clínicos. Algunos estudios han sugerido que la terapia con calcio y bifosfonatos (utilizada para prevenir o tratar la osteoporosis) también puede prevenir los síntomas articulares relacionados con los IA.

Estudios pequeños han encontrado beneficios de la acupuntura y el ejercicio. Se demostró que la acupuntura reduce el dolor proveniente de los síntomas articulares y mejora el desempeño y bienestar. El estiramiento y ejercicio moderados también pueden ser útiles para reducir los síntomas.

Conclusión

Los síntomas articulares relacionados con los AI pueden causar dolor significativo e interferir con el desempeño y la calidad de vida. Los investigadores continúan buscando maneras para identificar a las mujeres con mayor riesgo de desarrollar este efecto secundario y encontrar terapias efectivas para tratarlo. Al iniciar un IA, se debe informar a las mujeres acerca de este efecto secundario y se les debe animar a que le comuniquen estos síntomas al equipo de atención médica. El tratamiento de los síntomas articulares es de suma importancia para ayudar a los pacientes a completar en su totalidad la terapia prescrita.

Referencias

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