Angustia y depresión en niños con cáncer
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Muchos pacientes con cáncer tienen cierto nivel de sufrimiento asociado al diagnóstico y al tratamiento. La angustia se define como cualquier sentimiento, emoción o experiencia desagradable que afecte su calidad de vida y su capacidad para afrontar el diagnóstico y el tratamiento para el cáncer. La angustia es un efecto secundario normal y previsto del diagnóstico, del tratamiento y de la supervivencia del cáncer.
La angustia puede experimentarse de muchas maneras diferentes y puede afectar a distintos aspectos de nuestras vidas. La angustia incluye lo siguiente:
- Problemas o desafíos prácticos (vivienda, seguro, transporte, incapacidad).
- Problemas familiares (hablar con los hijos y hermanos, sistemas de apoyo familiar).
- Desafíos emocionales (depresión, temores, nerviosismo, tristeza, preocupación, pérdida de interés en las actividades habituales).
- Inquietudes espirituales o religiosas.
- Problemas físicos (aspecto, fatiga, dolor, comer, moverse, función sexual, dormir).
Esta angustia puede afectar el desempeño de su hijo (físico, emocional y psicológico). La mayoría de los niños con cáncer también sentirán preocupación, tristeza, enojo y desesperación en diferentes momentos a lo largo del proceso del cáncer. No obstante, la mayoría de los niños con cáncer tienen capacidad de superación y poseen estrategias para manejar estos sentimientos, aprovechar el apoyo social, acceder a asistencia y procesar las emociones. Pero la angustia puede convertirse en depresión como resultado del estrés del diagnóstico, el tratamiento e incluso la supervivencia.
Hay otros factores que pueden aumentar el riesgo de depresión en los niños. Estos incluyen:
- Tener antecedentes familiares de depresión.
- Estar en la pubertad y tener cambios hormonales.
- Tener otras dificultades, como ansiedad y trastornos del aprendizaje.
- Tener una historia de problemas emocionales, conductuales o de desarrollo.
- Ser adolescente.
- Experimentar una ausencia prolongada de la escuela y del apoyo de los compañeros, lo que conduce al aislamiento social.
Los síntomas de la depresión también pueden suponer un estrés adicional en las relaciones con la familia y los amigos. Los síntomas de la depresión pueden coincidir con la angustia relacionada con el cáncer, pero la depresión es diferente. La depresión puede interferir en la educación, la escuela y las actividades recreativas. Es importante que los padres conozcan los síntomas de la depresión. Hable regularmente con sus hijos (incluidos los hermanos) sobre sus sentimientos de angustia, estrés y cómo afrontar el cáncer. Algunos síntomas de la depresión son:
- Sentirse triste, decaído o desesperado.
- Pérdida de disfrute en las actividades.
- Cambios en los hábitos de alimentación y sueño.
- Irritabilidad.
- Enojo.
- Hipersensibilidad (tomarse las cosas demasiado a pecho).
- Retraimiento social.
- Cambios de comportamiento caracterizados por arrebatos vocales, llantos, rabietas o "derrumbarse".
- Incapacidad para concentrarse.
- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
En los niños con cáncer, el diagnóstico de la depresión puede ser muy difícil, ya que algunos de los síntomas (como fatiga, cambios de peso o apetito y problemas de sueño) también pueden estar relacionados con el cáncer y su tratamiento.
Tratamiento de la depresión en niños con cáncer
El tratamiento de la depresión en los niños con cáncer puede consistir en psicoterapia (terapia conversacional, modificación de la conducta, terapia cognitivo-conductual), enseñanza de habilidades para la vida, estrategias de afrontamiento, medicación o una combinación de estos métodos. La terapia familiar también puede ser útil. El tratamiento de la depresión puede durar seis meses o más. El tratamiento también puede ser necesario más adelante si los síntomas de la depresión regresan.
Cuándo ponerse en contacto su proveedor
Si su hijo experimenta estos síntomas durante dos semanas o más, comuníquese con su proveedor para que le hagan un examen y una evaluación completa de la depresión. También se evaluará el riesgo de autolesión y suicidio de su hijo como parte de este examen, ya que hay una mayor prevalencia de pensamientos y acciones suicidas en los niños con depresión.