Problemas de tiroides después del tratamiento del cáncer infantil

Autor: OncoLink Team
Última Vez Revisión: 22 de junio de 2018

¿Cuál es el riesgo?

La glándula tiroides se encuentra en el cuello. Produce hormonas que son importantes para controlar el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo. La producción de estas hormonas de la tiroides es controlada por la glándula pituitaria, que se encuentra en el cerebro. Los campos de radiación que abarcan el cerebro, la glándula tiroides o se acercan a ella (en la cabeza y el cuello, la parte superior de la columna vertebral y del pecho) están en riesgo de presentar una variedad de problemas tiroideos. También corren riesgo los sobrevivientes tratados con terapia de yodo radiactivo (I-131) o con terapia con MIBG. Los problemas tiroideos pueden incluir hipotiroidismo (tiroides poco activa), hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) y nódulos o tumores tiroideos.

Aunque el riesgo continúa durante la vida de un sobreviviente, la incidencia máxima de hipo e hipertiroidismo se ha observado con mayor frecuencia entre los 2 y 5 años posteriores al tratamiento, mientras que los nódulos tiroideos generalmente se observan 10 años o más después del tratamiento. El riesgo aumenta con la cantidad de radiación recibida en el área.

Síntomas/Cuándo llamar

Los síntomas de hipotiroidismo (la complicación más común) aparecen porque la tiroides no produce suficientes hormonas. Se encuentran los siguientes:

  • Fatiga.
  • Aumento de peso.
  • Estreñimiento.
  • Piel seca y cabello quebradizo.
  • Sensación de frío permanente.
  • Cambios de humor, tristeza o depresión.

Los síntomas de hipertiroidismo aparecen porque la tiroides produce demasiadas hormonas. Se encuentran los siguientes:

  • Ansiedad o agitación.
  • Problemas de concentración.
  • Frecuencia cardíaca rápida.
  • Sudoración o sensación de calor permanente.
  • Diarrea.
  • Pérdida de peso.
  • Ojos hinchados.

Los nódulos tiroideos pueden aparecer en el cuello como una protuberancia o bulto indoloro. Según la ubicación, puede sentirlo o presionar su garganta, lo que provoca síntomas tales como dificultad para tragar o un cambio en la voz. Muchos nódulos tiroideos no tendrán síntomas notables.

Prevención y tratamiento

Los sobrevivientes que han recibido radiación al cerebro o cuello o síntomas de hipotiroidismo deben hacerse exámenes de la función tiroidea (análisis de sangre, como de la TSH). Si se detecta que una persona tiene hipotiroidismo, se comienza con el reemplazo de la hormona tiroidea y se monitorean los análisis de sangre para asegurar el nivel correcto de medicamento con el tiempo.

Además, se le debe examinar la glándula tiroides en busca de cualquier nódulo a cualquier persona que reciba radiación en el área del cuello. Su médico de atención primaria haría esto palpando la glándula tiroides durante su examen físico anual. Cualquier inquietud que surgiera acerca del examen físico provocaría que se hiciera una evaluación adicional con una ecografía de la tiroides, que puede ayudar a comprender si los nódulos son benignos (no cancerosos) o malignos (posiblemente cancerosos). Si los nódulos parecen ser malignos, se realiza una biopsia (o aspiración con aguja fina, AAF). La buena noticia es que el cáncer de tiroides suele ser curable. El cáncer que se detecta de manera temprana, en general, se puede tratar con la extirpación de la glándula tiroides.

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