Radiología intervencionista: Nociones básicas

Autor: OncoLink Team
Contribuidor de contenido: Ginna Deitrick, MSN, CRNP, AOCNP and Deepak Sudheendra, MD
Última Vez Revisión: 14 de junio de 2019

¿Qué es la radiología intervencionista?

La radiología intervencionista (RI) es una de las especialidades más avanzadas tecnológicamente y de más rápido crecimiento de la medicina moderna. Como una subespecialidad de radiología, la RI usa como guía imágenes vía ultrasonido, rayos X, TC, RM y fluoroscopia para realizar procedimientos avanzados, mínimamente invasivos en un ambiente de tipo quirófano. Muchos de los procedimientos que una vez requirieron cirugía pueden ser realizados por un radiólogo intervencionista sin anestesia general ni incisiones, lo que permite que los pacientes se vayan a casa el mismo día. 

Así como los inventores de la angioplastia y del stent con catéter que se utiliza en el corazón y otros vasos sanguíneos, los radiólogos intervencionistas fueron pioneros en la medicina moderna mínimamente invasiva. La RI sigue utilizando tecnología avanzada para tratar un número cada vez mayor de procesos patológicos como el cáncer, los fibromas uterinos, la trombosis venosa profunda y las venas varicosas, los aneurismas y muchas otras afecciones.

¿Quién es un radiólogo intervencionista?

Un radiólogo intervencionista es un médico que está certificado por el Consejo en Radiología y que ha seguido una capacitación adicional para realizar procedimientos guiados por imágenes mínimamente invasivos. Después de 4 años del nivel secundario, un radiólogo completa 4 años de Medicina seguidos de 5 años de residencia y, luego, 1 año de formación para un total de 10 años de formación después del nivel secundario. Este entrenamiento especializado está certificado por el American Board of Medical Specialties.

¿Quiénes son los otros miembros del equipo de RI?

Durante el procedimiento, el radiólogo intervencionista será asistido por un técnico en radiología y un enfermero. Los técnicos asisten al radiólogo durante el procedimiento, de la misma manera que un técnico quirúrgico asiste a un cirujano. Un enfermero registrado también estará presente para monitorear sus signos vitales y proporcionar medicamentos para la sedación y el control del dolor.

Además, el equipo de RI puede incluir un asistente médico y/o un enfermero profesional que lo guiará paso a paso a través de su procedimiento y le hará saber qué esperar después del procedimiento. Estos profesionales pueden servir como persona de contacto con respecto al seguimiento continuo y el plan de atención durante todo su programa de tratamiento del cáncer.

¿Qué tipos de cáncer pueden beneficiarse de la RI?

Durante años, el pilar del tratamiento del cáncer ha incluido la quimioterapia, la cirugía y/o la radiación. Con la tecnología avanzada que proporciona la RI, algunos cánceres que antes requerían extirpación quirúrgica o quimioterapia tradicional se pueden tratar haciendo una pequeña punción en la piel del tamaño de una aguja intravenosa (percutánea). Los procedimientos realizados en RI no requieren una incisión ni suturas.

Casi todos los pacientes oncológicos se cruzarán con un radiólogo intervencionista en algún momento durante su régimen de tratamiento. Dependiendo del tipo de cáncer, un radiólogo intervencionista puede convertirse en uno de sus médicos de cabecera o servir como consultor de su oncólogo o cirujano.

¿Cómo se usa la RI en el tratamiento del cáncer?

La radiología intervencionista cuenta con una amplia gama de procedimientos, desde la colocación de catéteres tunelizados y puertos para quimioterapia, hasta procedimientos extremadamente avanzados que incluyen la quimioembolización transarterial (TACE), la radioembolización, la radiofrecuencia y la crioablación. Algunos de estos procedimientos se detallan a continuación:

Quimioembolización transarterial (TACE):

La TACE se utiliza para tratar los tumores del hígado, tanto el carcinoma hepatocelular primario como secundario, o lesiones hepáticas metastásicas. El procedimiento implica la colocación de un pequeño catéter en el vaso sanguíneo de la ingle, que luego se pasa a través de los vasos sanguíneos hasta el hígado mediante una videofluoroscopia (rayos X en tiempo real). Se inyecta un medio de contraste a través del catéter para definir la anatomía y la ubicación del tumor. Una vez que los vasos sanguíneos se han mapeado correctamente, se inyecta una mezcla de quimioterapia concentrada a través del catéter directamente en los vasos sanguíneos que alimentan el tumor. 

Para ayudar a concentrar la quimioterapia, se inyectan microesferas (o, básicamente, granos de arena) en los mismos vasos que alimentan el tumor para bloquear cualquier flujo sanguíneo adicional al tumor. Esto sirve no solo para atrapar la mezcla de quimioterapia en el tumor, sino también para privar al tumor de oxígeno y nutrientes que necesita para crecer y así, a la vez, tratar y matar al tumor. Después, el paciente tendrá que permanecer acostado de 4 a 6 horas y, por lo general, permanece internado de un día para otro en el hospital para ser monitoreado durante unas 24 a 36 horas.

Radioembolización (SIRspheres o THERAspheres):

La radioembolización transarterial se utiliza para tratar tumores hepáticos, tanto carcinoma hepatocelular primario como secundario, o lesiones hepáticas metastásicas. El procedimiento es muy similar a la TACE, excepto que se inyectan "perlas radioactivas" a través del catéter y directamente en los vasos sanguíneos que alimentan el tumor en lugar de la quimioterapia. Para ayudar a prevenir el reflujo de las perlas radioactivas a cualquier otra área del cuerpo, se inyectan microesferas (o, básicamente, granos de arena) después de las perlas radioactivas para bloquear cualquier flujo sanguíneo adicional a los vasos que alimentan el tumor y así, a la vez, tratar y matar al tumor. 

La radioembolización difiere de la TACE no solo por el agente que se inyecta (radiación versus quimioterapia), sino también por el hecho de que la radioembolización requiere un procedimiento de planificación separado antes del tratamiento propiamente dicho. Esto se hace para determinar la dosis de perlas que se necesitará y para asegurar que la radiación sea segura. Este procedimiento de planificación es muy similar al procedimiento de tratamiento e involucra una cantidad muy pequeña de tinte inyectado a través de un catéter seguido de imágenes realizadas en el departamento de Medicina Nuclear. A diferencia de la TACE, que requiere una noche de hospitalización, un paciente que se somete ya sea al estudio de mapeo o a la radioembolización propiamente dicha es típicamente monitoreado durante unas 2 a 4 horas para el mapeo y unas 4 a 6 horas para la embolización y, luego, dado de alta el mismo día.

Ablación térmica:

Hay varios tipos diferentes de ablación térmica, como la crioablación (en frío), las microondas o las ablaciones por radiofrecuencia (caliente) y la terapia de ablación con alcohol. Estos procedimientos se realizan por vía percutánea, o a través de la piel, con el apoyo de una ecografía o una tomografía computarizada. Las imágenes se utilizan para detectar el tumor y, luego, se inserta una sonda (instrumento de tipo con aguja larga) en el tumor. 

La crioablación hace que se formen cristales de hielo dentro del tumor, lo que causa la muerte de las células tumorales a medida que se descongelan. Con la ablación por microondas y por radiofrecuencia, el calor que se genera mata el tumor. Por último, en una ablación con alcohol, el alcohol actúa como una toxina y mata las células del tumor. 

Algunos de los tumores más comunes que se extirpan incluyen carcinomas de células renales pequeñas, tumores hepáticos pequeños (tanto primarios como metastásicos), lesiones óseas metastásicas que causan dolor, ganglios linfáticos aislados que causan síntomas como dolor o inflamación, y pequeñas lesiones pulmonares periféricas.

Dispositivos de acceso venoso central:

Los catéteres de puerto Port-a-Cath, los catéteres Hickman, los catéteres de aféresis y los catéteres centrales de inserción periférica (PICC, por sus siglas en inglés) son algunas de las "líneas centrales" más comúnmente colocadas por los radiólogos. Estos dispositivos se colocan usando la guía de un ultrasonido y de una fluoroscopia para obtener acceso a la vasculatura, o los vasos sanguíneos. Una vez colocados, se pueden utilizar para tomar muestras para análisis de laboratorio, administrar quimioterapia y bioterapia, recolectar células madre o infundir fluidos intravenosos y hemoderivados. Dependiendo del dispositivo, también se pueden utilizar durante la obtención de imágenes, como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. 

Otra razón común para colocar estos dispositivos es para preservar las venas periféricas, o después de un punto en el que el paciente ha recibido múltiples rondas de tratamiento a través de las vías intravenosas periféricas y la opción de colocar más vías intravenosas se vuelve cada vez más difícil.

Tubos de suplementación nutricional:

Los radiólogos pueden colocar sondas de alimentación, como sondas de gastrostomía (sondas G) que bajan al estómago, sondas de yeyunostomía (sondas J) que se colocan por debajo de los esfínteres estomacales, y/o sondas combinadas G y J. Estos tubos se pueden utilizar para proporcionar apoyo nutricional en pacientes con dificultad para tragar después de una cirugía de cabeza y cuello, o debido a mucositis (llagas de la mucosa oral) y esofagitis (inflamación del esófago) por radiación o quimioterapia, o en pacientes oncológicos que tienen dificultades para mantener su nutrición durante la terapia. Estos tubos también se pueden usar paliativamente para ayudar con la descompresión o la eliminación de la presión debido a la obstrucción del estómago.

Colocación y extracción de filtros de VCI:

Un filtro de vena cava inferior (filtro de VCI) es un dispositivo pequeño que funciona como un guante de receptor para captar coágulos de sangre, pero que permite el paso de sangre líquida normal. Generalmente, los pacientes que desarrollan coágulos sanguíneos reciben medicamentos anticoagulantes para prevenir que se formen nuevos coágulos y que los coágulos existentes empeoren. En algunos casos, los pacientes pueden no puedan tolerar estos medicamentos debido al riesgo de sangrado u otras contraindicaciones y, por lo tanto, se debe colocar un filtro de VCI. 

El filtro se coloca a través de una vena en la ingle o el cuello y se utiliza para capturar cualquier coágulo que pueda intentar desplazarse desde las extremidades inferiores hasta el pulmón y/o el corazón que pueda ser mortal. Debido a que el cáncer hace que un individuo sea más propenso a desarrollar coágulos sanguíneos, estos filtros se usan como tratamiento de rutina en el cuidado del cáncer. La colocación y extracción de un filtro de VCI es un procedimiento ambulatorio que no requiere hospitalización de un día para otro.

Trombolisis y trombectomía por TVP:

La trombosis venosa profunda (TVP) es el desarrollo de un coágulo de sangre en una vena profunda, generalmente, en las piernas. Los síntomas incluyen hinchazón, dolor, calor, enrojecimiento y venas superficiales hinchadas. La embolia pulmonar, que es una complicación potencialmente mortal, es causada por el desprendimiento (embolización) de una TVP que se desplaza a los pulmones. Juntos, la TVP y la embolia pulmonar constituyen un único proceso de enfermedad conocido como tromboembolia venosa. 

El síndrome postrombótico es una complicación a largo plazo y potencialmente debilitante de la TVP que produce inflamación crónica de las extremidades inferiores, úlceras por estasis venosa, linfedema y venas varicosas dolorosas. Los pacientes con cáncer tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar TVP y síndrome postrombótico subsiguiente si no se tratan adecuadamente.

La trombolisis por TVP es un procedimiento que se realiza en la sala de Radiología Intervencionista de un hospital y está diseñado para romper rápidamente el coágulo, restaurar el flujo sanguíneo dentro de la vena y, en lo posible, preservar la función de las válvulas para minimizar el riesgo de síndrome postrombótico. El radiólogo intervencionista inserta un catéter en el poplíteo (ubicado detrás de la rodilla) u otra vena de la pierna y lo introduce en la vena que contiene el coágulo guiándose con imágenes. La punta del catéter se coloca en el coágulo y se infunde un fármaco que rompe coágulos directamente al trombo (coágulo). Cuanto más fresco sea el coágulo, más rápido se disuelve, uno o dos días. Cualquier estrechamiento en la vena que pueda llevar a la formación futura de coágulos puede ser identificado por venografía (un estudio por imágenes de las venas) y ser tratado por el radiólogo intervencionista con una angioplastia con balón o la colocación de un stent.

Drenajes intraperitoneales tunelizados (drenajes IP) y derivación de Denver:

En pacientes con enfermedad metastásica (diseminada desde el sitio original) uno de los síntomas que los pacientes pueden desarrollar es la retención de líquidos, o ascitis, en el abdomen. Existen muchas causas diferentes para este líquido y, a menudo, es muy difícil tratarlo solo con medicamentos. Estos pacientes suelen proceder inicialmente con el drenaje de la acumulación de líquido mediante una paracentesis, en la cual se coloca una aguja en la bolsa de líquido y, luego, se utiliza un catéter externo para extraer el líquido. Si este procedimiento puede mejorar los síntomas, pero el líquido se acumula de nuevo, hay dos procedimientos que se pueden utilizar para ayudar a drenar el líquido sin tener que ir repetidamente al hospital: un drenaje intraperitoneal (IP) tunelizado o una derivación de Denver. Ambos procedimientos requieren una consulta con el médico antes de la colocación del dispositivo para analizar el procedimiento y llenar la documentación para los suministros necesarios para el cuidado del drenaje.

Un drenaje IP es un tubo que se hace coloca bajo la piel guiándose por ultrasonido con un extremo apoyado en la bolsa de líquido y el otro extremo en el exterior del cuerpo. El paciente, un miembro de la familia o un enfermero a domicilio puede abrir (drenar) según sea necesario. Este procedimiento se puede realizar solo con anestesia local o con sedación. Es un procedimiento ambulatorio.

La derivación de Denver es un catéter tunelizado que se coloca bajo la piel utilizando una combinación de guía por ultrasonido y fluoroscopia, pero el tubo luego se inserta desde la bolsa de líquido en el abdomen por debajo de la piel del pecho hacia el cuello. El catéter entra en la vasculatura cerca de la clavícula y luego se dirige hacia la vena cava superior (vaso sanguíneo grande en el pecho). Este procedimiento se realiza siempre con sedación y el paciente no tiene drenaje externo. El catéter en sí tiene una "cámara de bombeo" o "burbuja" a lo largo del tubo que el paciente o un familiar bombea para ayudar a extraer el líquido de la bolsa abdominal y volver a circularlo a través del torrente sanguíneo. Esta es una excelente opción para aquellos pacientes que se beneficiarían del líquido extra, o que han estado perdiendo peso y masa muscular con las paracentesis repetidas. Este procedimiento siempre se realiza con una internación de una noche para controlar el dolor y la hemorragia, ya que inicialmente es un procedimiento ligeramente más extenso que el drenaje IP. Una vez colocado, requiere menos "mantenimiento" del catéter, ya que no tiene componentes externos.

Catéteres pleurales tunelizados:

Los catéteres pleurales, comúnmente conocidos por su nombre de marca, PleurX, son similares a un drenaje IP tunelizado. Sin embargo, en lugar de drenar el líquido del abdomen, estos catéteres se utilizan para drenar el líquido del pulmón, comúnmente conocido como derrame pleural. Estos catéteres se colocan, usando como guía ultrasonido o TC, en la bolsa de líquido y, luego, se introducen a través de la piel hacia un lugar exterior para permitir el drenaje intermitente por parte del paciente, un familiar o un enfermero que lo visite. Después de completar este procedimiento, a menudo se toma una radiografía de tórax para verificar la alineación adecuada y asegurar que los campos pulmonares restantes permanezcan abiertos y funcionales.

Procedimientos de intervención para el control del dolor:

A menudo, en el caso de cánceres abdominales progresivos, como el cáncer de ovario o el cáncer de páncreas, a medida que crecen, pueden causar compresión (empuje) o irritación de algunos de los nervios del abdomen. Cuando esto ocurre, puede provocar dolor intenso, de manera que incluso grandes dosis de opiáceos, como el Dilaudid o el Fentanyl, simplemente no pueden controlar el dolor adecuadamente sin provocar los efectos secundarios no deseados de la sedación y el estreñimiento. Si esto ocurre, un radiólogo intervencionista o un especialista en dolor entrenado en anestesiología puede ser capaz de "bloquear" esta señal de dolor con la ablación del nervio. Usando la guía de la fluoroscopia, se apunta al nervio y se inserta una aguja larga en el nervio donde se inyecta alcohol o se lleva a cabo la crioablación (congelación) para cortar el nervio.

Los radiólogos pueden desempeñar muchas funciones en el tratamiento del cáncer o en el manejo de ciertos efectos secundarios del cáncer y su tratamiento. Hable con su equipo de oncología sobre cómo un radiólogo intervencionista puede desempeñar un papel en su cuidado.

Referencias

Geschwind, J. F. H., & Soulen, M. C. (2016). Interventional Oncology: Principles and Practice of Image-Guided Cancer Therapy. Cambridge University Press.

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