Mamografía

James Metz, MD and Carolyn Vachani, RN, MSN, AOCN
Abramson Cancer Center of the University of Pennsylvania
Ultima Vez Modificado:: 18 de junio de 2009

Un mamograma es una radiografía de dosis baja usada para detectar el cáncer del seno y otras anormalidades en el tejido fino del seno. Los mamogramas se han utilizado desde los últimos años 60, pero la tecnología ha avanzado grandemente con el tiempo. Un mamograma de detección se hace en una mujer sin síntomas de cáncer del seno. Si se está haciendo el mamograma porque una masa o anormalidad fue detectada durante un examen, se llama un mamograma de diagnóstico.

El mamograma de detección consiste en un examen de dos-vistas de cada seno, un "retrato" tomado mirando de arriba a abajo (craniocaudal) y uno mirando de lado a lado (oblicuo mediolateral). Éstos "retratos" o películas entonces se comparan a los retratos de la paciente anteriores para buscar cambios o anormalidades que necesitan investigación adicional.

El mamograma de diagnóstico se hace para mejor definir la localización o las características de una anormalidad detectada durante un mamograma de detección. También se realiza en los pacientes que tienen una masa sospechosa durante un examen físico o los pacientes que han tenido cáncer del seno en el pasado que fue tratado con técnicas de conservación del seno. Los pacientes que han tenido aumento del seno (agrandamiento) también requieren mamogramas de diagnóstico con vistas especializadas del seno. Técnicas especiales, tales como proyecciones oblicuas exageradas, compresiones de un punto, y vistas magnificadas de un punto, se utilizan durante los mamogramas de diagnóstico.

Los retratos del mamograma entonces son "leídos" por un radiólogo, cual su trabajo es interpretar lo que demuestra el retrato. Cuándo "lee" las películas del mamograma, el radiólogo busca resultados específicos considerados sospechosos para una malignidad. Microcalcificaciones que son pleomorficas, 5 o más en número, y/o en patrones lineares o arracimados se consideran de preocupación. Las masas que son espiculadas, estrelladas, o se asocian a microcalcificaciones también se consideran sospechosas. El radiólogo también busca cualquier nueva anormalidad comparada a los mamogramas anteriores. Es importante que el paciente tenga sus mamogramas realizados en la misma institución cada vez, o traiga los mamogramas que fueron hechos previamente para propósitos de comparación.

En los 15 años pasados, el mamograma digital ha llegado a ser más común. Esta tecnología toma una mamografía similar a la de película a imagen, pero usa tecnología digital. Esto permite almacenamiento y transferencia de las imágenes digitalmente, una resolución más alta, imágenes que se pueden manipular para realzar la visualización de anormalidades, y menos tiempo de espera para la paciente puesto que las películas no necesitan ser desarrolladas. La desventaja principal de las máquinas digitales es el costo, que puede ser hasta cuatro veces más que una máquina estándar de película. Muchos asumieron que esta tecnología conduciría a una diagnosis mejorada, pero es un ejemplo de porqué los estudios clínicos son tan importantes. El estudio clínico de detección temprana con proyección de imagen digital mamográfica alisto a casi 50,000 mujeres y comparo la mamografía de película contra la digital. El estudio encontró que para la mayoría de las mujeres no había diferencia en la detección del cáncer del seno. Había algunos grupos que tuvieron detección superior con la tecnología digital - mujeres jóvenes, premenopáusicas y perimenopáusicas y ésas con el tejido fino del seno denso.

Los estudios sobre los últimos 30 años han demostrado que los mamogramas ofrecen una ventaja a las mujeres sobre la edad de 40 en encontrar cánceres del seno en sus primeras etapas, cuando son más curables. No hay ninguna edad definida cuando parar de hacer los mamogramas, y esto se debe determinar basado en la salud de la mujer y otras condiciones médicas.

Los mamogramas son la mejor herramienta que tenemos para detectar cánceres temprano; sin embargo, no son perfectos. Cerca de 20-30% de cánceres del seno no son perceptibles con los mamogramas (llamados "mamograficamente ocultos") o no son encontrados debido al tejido fino denso del seno o a otros factores. Si una mujer o su proveedor de cuidado medico detectó una masa, pero no se encuentra nada en un mamograma, se recomienda pruebas adicionales. Esto se llama un negativo falso; la prueba es negativa para una anormalidad, pero hay realmente una presente. Por otra parte, hay riesgo de un positivo falso, que es cuando un mamograma se lee como teniendo una anormalidad, pero no hay cáncer presente. La desventaja de esto es que un mamograma anormal requiere cuidado de seguimiento con pruebas adicionales (ultrasonido, mamograma de seguimiento) o biopsia. Esto puede causar ansiedad considerable para la mujer. Es importante notar que el cerca de 10% de mujeres que tienen un mamograma serán llamadas de regreso para tomar películas adicionales u obtener un ultrasonido para clarificar un hallazgo. De ésas, el cerca de 10% necesitarán tener una biopsia y el cerca de 75% de biopsias del seno resultarán ser benignas (no cáncer).

Con sus averías, el mamograma sigue siendo la prueba más confiable que tenemos para detectar el cáncer del seno temprano cuando es más curable. Otras pruebas, tales como ultrasonido y MRI, se han estudiado y no proveen los niveles de exactitud vistos con el mamograma para la población en general. Aprenda más sobre la detección temprana con MRI para el cáncer del seno. Tomoterapia, escintimamografía y la mamografía realzada con contraste son algunas de las tecnologías nuevas que están siendo exploradas en la detección del cáncer del seno.

Las recomendaciones actuales de la Sociedad Americana del Cáncer para las mujeres de edad de 40 años y más viejas son de obtener un mamograma cada año y de continuar obteniendo uno mientras sigan en buena salud. Las mujeres en sus 20s y 30s deben tener un examen clínico del seno por su proveedor de cuidado medico por lo menos cada 3 años y anual después de la edad de 40. Un auto-examen del seno es una buena idea para las mujeres comenzando en sus 20s. Esto permitirá que la mujer tenga una buena comprensión de su tejido fino del seno normal y pueda mejor detectar un cambio.

Lea más alrededor del Sistema de Reporte de Datos para la Proyección de Imagen del Seno (BI-RADS®), que fue desarrollada por la Universidad Americana de Radiología como manera de estandarizar los reportes de mamografía por los radiólogos.


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