Manejo de la eritrodistesia palmar plantar

Cherise Thompson, MSN, RN
University of Pennsylvania School of Nursing
Ultima Vez Modificado: 30 de octubre del 2012

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Información para la Educación Profesional
Esta actividad de educación profesional fue diseñada para las enfermeras en práctica clínica para aprender sobre el manejo y el tratamiento de enfermería de los pacientes que experimentan la eritrodistesia palmar plantar. Esta actividad se ha aprobado por 1.0 horas de contacto por el Hospital de la Universidad de Pennsylvania, del Departamento del Desarrollo y de la Educación de Enfermería, un proveedor aprobado para la educación profesional de enfermería por la Asociación de Enfermeras del Estado de Pennsylvania, un aprobador acreditado de la Comisión de Acreditación del Centro de Credenciales de las Enfermeras Americanas.
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Los objetivos educativos de esta actividad son:
  • Identificar la significación clínica de la eritrodistesia palmar plantar para la enfermera de oncología.
  • Describir la patofisiología detrás de la eritrodistesia palmar plantar.
  • Identificar las diagnosis diferenciadas potenciales para la eritrodistesia palmar plantar.
  • Enumerar estrategias corrientes para el manejo farmacológico y no-farmacológico basado en la evidencia
Significación clínica
La eritrodistesia palmar plantar es una toxicidad que puede ocurrir en las palmas de las manos y las plantas de los pies con tratamientos específicos de quimioterapia. El Instituto Nacional del Cáncer (2010) describe la eritrodistesia palmar plantar (también conocida como síndrome mano-pie) como una condición marcada por el dolor, la hinchazón, el entumecimiento, hormigueo, o rojez de las manos o de los pies. En la literatura, la eritrodistesia palmar plantar se ha definido más descriptivamente como toxicidad cutánea que se manifiesta con eritema, edema, y distesia palmar y plantar con grados que varían de dolor, escamar, y vesiculación (Lipworth, Robert, y Zhu, 2009). La incidencia de la eritrodistesia palmar plantar depende de la terapia de droga, la dosificación, y la manera de la cual se administra la droga. Los ejemplos de administración de droga incluyen la duración de la infusión y tiempo libre de la terapia entre las dosis.
Las drogas de quimioterapia más comunes sabidas de causar la eritrodistesia palmar plantar incluyen: capecitabina (que ocurre en 28-74% de pacientes), fluorouracilo 5 (en 34% de pacientes que reciben infusión continua y 13% en pacientes que reciben inyección de bolo), y doxorubicina liposómica (en hasta 48% de pacientes) (Lipworth y otros, 2009)). Menos a menudo, la doxorubicina de infusión continua, alta-dosis de interleucina 2, daunorubicina liposómica, citarabina, idarubicina, ciclofosfamida, hidroxiurea, metotrexato, docetaxel, mercaptopurina, mitoxantrona, paclitaxel, vinorelbina, floxuridina, y tegafur han causado la eritrodistesia palmar plantar. Las terapias apuntadas, incluyendo sorafenib, sunitinib, y lapatinib, también se saben causar la eritrodistesia palmar plantar.
La eritrodistesia palmar plantar puede afectar la calidad de vida y es a menudo un efecto secundario dosis-limitador cuando los síntomas llegan a no ser manejables. La eritrodistesia palmar plantar presenta típicamente con distesia y hormigueo en las manos y los pies, que aparecen generalmente 2-12 días después de la administración de la quimioterapia (Lorusso y otros, 2007). Estos síntomas pueden progresar, 3-4 días más adelante, en edema y eritema simétricos leves de las palmas de la mano y las plantas del pie, u otras áreas de alta presión, y típicamente se resuelven en 1-2 semanas. Sin embargo, la eritrodistesia palmar plantar puede desarrollarse en descamación con ampollas, formación de costras, ulceración, y necrosis epidérmica si el ciclo siguiente de quimioterapia no se retrasa o la dosis no se reduce (Lorusso y otros). Por lo tanto, es importante que los proveedores de cuidado médico supervisen a los pacientes a riesgo para la condición y determinen la severidad de la eritrodistesia palmar plantar en los que han sido afectados.
La eritrodistesia palmar plantar puede afligir y tener un efecto perjudicial en la calidad de vida en que los pacientes no pueden trabajar o realizar sus actividades normales (Webster-Gandy, How, y Harrold, 2007). La identificación y la intervención tempranas pueden evitar el aumento de complicaciones así como aumentar la ocasión de tolerar la terapia de cáncer adicional. Lógicamente, mientras más se tolera el tratamiento, mayor probabilidad de beneficio del tratamiento o de alcanzar las metas de terminar la terapia.
Actualmente han habido algunos informes de la eritrodistesia palmar plantar que son correlacionados con sobrevivencia mejorada, sugiriendo que mayor exposición a la droga terapéutica, como representada por la eritrodistesia palmar plantar, también da lugar a resultados mejorados. Esta teoría podría explicar un estudio de fase I con la terapia de sorafenib que encontró un aumento estadísticamente significativo en la longitud del tiempo a la progresión entre los pacientes que desarrollaron la eritrodistesia palmar plantar, a partir de 1.5 meses en pacientes inafectados a 5 meses en pacientes con la eritrodistesia palmar plantar (Lipworth y otros, 2009).
Patofisiología
El mecanismo exacto de la eritrodistesia palmar plantar es desconocido. Una teoría práctica es que hay una toxicidad (acumulativa) directa de la droga en la epidermis y la vasculatura cutánea (Yarbro, Frogge, y Goodman, 2004). Además, se ha asumido que las palmas de la mano y las plantas del pie pudieron alcanzar concentraciones más altas de agentes quimioterapéuticos como resultado de la red capilar rica en el dermis papilar espesado y el flujo creciente de sangre (Lotem y otros, 2000). La contribución de la presión o del trauma local a la piel también se ha observado como factor de riesgo para la eritrodistesia palmar plantar, dado que las áreas tales como las axila, la ingle, el sacro, y otros se pueden afectar por la eritrodistesia palmar plantar (Lorusso y otros, 2007).
Otra teoría sugiere que existen procesos inflamatorios y vascularización creciente, que da lugar a sustancias que penetran a través de los tubos capilares extendidos (Martschick y otros, 2009). El alto índice de recambio de los queratinocitos (células predominante en la epidermis) puede también hacer las manos y los pies más susceptibles al daño (Martschick y otros). Una teoría para la eritrodistesia palmar plantar inducido por la capecitabina es que los queratinocitos en la piel hayan aumentado los niveles de timidina fosforilasa (la enzima responsable de generar el fluorouracilo 5), que conduce la acumulación de metabolitos de capecitabina en las manos y los pies (Milano y otros, 2008). Milano y otros descubrieron que timidina fosforilasa y dihidropirimidina deshidrogenasa (la enzima responsable de catabolizar el fluorouracilo 5 en dihidrofluorouracilo) se expresa perceptiblemente mayor en las palmas contra la espalda. Sin embargo, el mecanismo de concentraciones más altas de dihidrofluorouracilo causando la eritrodistesia palmar plantar no se ha explicado. Un marcador de proliferación de la célula (Ki67) era también perceptiblemente más alto en las células basales epidérmicas de la palma comparado a la espalda. Esto sugiere que el alto índice de proliferación de las células basales epidérmicas en las palmas podría hacerlas más sensibles a la acción local de las drogas citotóxicas (Milano y otros).
Otra teoría es que la droga se acumula en alta densidad en las glándulas ecrinas de las palmas de la mano y plantas del pie y que la droga actualmente se puede excretar en el sudor (Lorusso y otros, 2007). Otras asociaciones a las diferencias anatómicas en las manos y los pies incluyen un corneo grueso del estrato y papilas cutáneas anchas, así como la ausencia de unidades folículo-sebáceas (Martschick y otros, 2009). Martschick y otros estudiaron el patomecanismo de la eritrodistesia palmar plantar inducida por la antraciclina usando microscopia de exploración de laser para detectar la doxorubicina liposómica contra la epirubicina y sus metabolitos adentro y sobre la piel de los pacientes subsecuentes a la administración sistémica. Detectaron que ambas sustancias llegaron a “la piel a través de glándulas de sudor y después se separaron lateralmente en la superficie antes de penetrar nuevamente dentro del estrato corneo, como si estuvieran aplicadas tópicamente”. Mientras que las sustancias también fueron detectadas en otras áreas de las glándulas de sudor tales como la frente, la frente tienen un estrato corneo fino. Esto podría indicar que un estrato corneo grueso, que representa un depósito grande para las sustancias penetrantes, es otro factor en el desarrollo de la eritrodistesia palmar plantar. La sustancia almacenada puede inducir procesos oxidantes y la formación de radicales libres en la piel, que puede conducir al desarrollo de las lesiones de la piel.
En un análisis, la incidencia de la eritrodistesia palmar plantar en los pacientes que recibieron doxorubicina liposómica era el 67% comparado hasta el 0% en los pacientes que recibían epirubicina (Martschick y otros, 2009). Esto indica que las características de la lisosoma desempeñan un papel en el desarrollo de la eritrodistesia palmar plantar, incluyendo su capacidad de desintegrarse en el estrato corneo. Además, la doxorubicina liposómica tiene un período más largo y concentraciones más altas se pueden encontrar en la piel.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo para desarrollar la eritrodistesia palmar plantar incluyen el tipo, la dosis y la duración de la quimioterapia o agente de bioterapia que es utilizado. El riesgo para la eritrodistesia palmar plantar aumenta con cada dosis de quimioterapia potencial de inducir la eritrodistesia palmar plantar. Un estudio encontró que solamente los pacientes que tenían hiperhidrosis (el sudar excesivo) de las palmas y de las plantas desarrollaron la eritrodistesia palmar plantar después de recibir la doxorubicina liposómica (Lorusso y otros, 2007). Una revisión sistemática de 4,883 pacientes que recibían sorafenib encontró que ésos con carcinoma de la célula renal tenían un riesgo relativo de 1.52 para la eritrodistesia palmar plantar comparado a otras malignidades (Lipworth y otros, 2009). Otros factores de riesgo incluyen edad avanzada, sexo femenino, estado de funcionamiento, y exposición a la irradiación de cuerpo entero (Lipworth y otros).
Presentación clínica
Según lo descrito previamente, la eritrodistesia palmar plantar presenta con hormigueo y distesia pródromal con eritema en las palmas de las manos, los dedos, y las plantas de los pies que puede progresar a dolor ardiente con sequedad, cuarteo, descamación, pápulas, ulceración, edema, y erupción. La discapacidad sensorial, parestesia, y prurito también se han divulgado (Webster-Gandy y otros, 2007). El dolor puede llegar a ser tan severo que se siente como si uno esté caminando sobre vidrios rotos (Yarbro y otros, 2004).
La severidad de la eritrodistesia palmar plantar se puede describir basado en un sistema de clasificación. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) creó un sistema de clasificación simple. El grado 1 es cambios o dermatitis de la piel sin dolor (eritema, pelar). El grado 2 es cambios de la piel con dolor, no interfiriendo con la función. El grado 3 es cambios de la piel con dolor, interfiriendo con la función. En comparación, la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en ingles) desarrolló un sistema de clasificación más descriptivo y se puede ver en el apéndice.
Diagnosis diferenciada
Otros nombres para la eritrodistesia palmar plantar incluyen eritema acral, eritema palmoplantar, síndrome mano-pie, y reacción de Burgdorf. El eritema acral es una condición que se describe como otro nombre para la eritrodistesia palmar plantar en alguna literatura y en otras fuentes tiene una definición totalmente separada. Sin embargo, no hay bastante distinción entre las dos condiciones para etiquetarlas como condiciones separadas. Los síntomas actuales de la eritrodistesia palmar plantar pueden traslaparse con otras condiciones dermatológicas. El factor más importante que le distingue es que el riesgo del paciente es basado en tratamientos anteriores e historial médico. Algunas diagnosis diferenciadas para la eritrodistesia palmar plantar se describen más a fondo.
El hidradenitis ecrino neutrofilico es un desorden inflamatorio raro de la piel caracterizado por pápulas eritematosas y edematosas, y placas o nódulos situados en el tronco y extremidades y cara que pueden ser pruríticos o blandos. La condición ocurre lo más a menudo posible en los pacientes que experimentan la quimioterapia para la leucemia aguda mieloide y tiene una característica histopatológica distintiva de un infiltrado neutrofilico alrededor de las glándulas y espirales de ecrino. Puede también ocurrir en pacientes con linfoma de Hodgkin o tumores sólidos.
El hidradenitis ecrino palmoplantar es otro desorden de la piel con pápulas eritematosas dolorosas y nódulos de inicio abrupto en las plantas del pie y, menos con frecuencia, en las palmas de la mano. Mientras que aparece casi exclusivamente en niños de otra manera sanos, los resultados histopatológicos son similares a ésos considerados en el hidradenitis ecrino neutrofilico.
Los nodos de Osler son lesiones dolorosas, rojas, levantadas que se encuentran generalmente en los cojines de los dedos de la mano o del pie. Son una manifestación de la piel de la endocarditis contagiosa. La patogénesis exacta es confusa, pero se puede causar por deposición compleja inmune o microémbolos sépticos.
El eritema multiforme es una enfermedad aguda, limitada de la piel con lesiones que aparecen generalmente simétricamente en las superficies dorsales de las manos y de los aspectos extensores de las extremidades. Pueden también aparecer en las palmas de la mano o las plantas del pie. Las maculas o pápulas eritematosas se desarrollan en lesiones iris o apuntadas clásicas, con un área oscura o más roja oscura central y una zona rosada o edematosa más pálida periférica. Una sensación de ardor se puede sentir en áreas afectadas.
El eritema palmar es enrojecimiento no doloroso de las palmas de las manos en las eminencias tenar y hipotenar (cojines carnudos de cualquier lado de la palma). Puede también implicar los dedos y las plantas del pie (eritema plantar). Este desorden se asocia a varios cambios fisiológicos o patológicos, incluyendo enfermedad del hígado, embarazo, tirotoxicosis y artritis reumatoide. El eritema palmar en enfermedad del hígado y embarazo puede ser debido a altos niveles de estrógeno.
Estrategias para el manejo
Farmacológico
El tratamiento primario para la eritrodistesia palmar plantar, especialmente cuando la toxicidad alcanza el grado 2 o 3 en el sistema de calificación de NCI, es parando el tratamiento hasta que los síntomas mejoran a la clasificación 1 o se resuelven totalmente y/o terapia de continuación en una dosis reducida. El ajuste adicional de la dosis depende de la quimioterapia dada y de la meta total del tratamiento. Por ejemplo, el encarte del paquete para la capecitabina recomienda que si la toxicidad inicial de eritrodistesia palmar plantar es severa en grado 3 se aconseja ajustar la dosis siguiente hasta el 75% de la dosis inicial (Gresset, Stanford, y Hardwicke, 2006). Si ocurre la toxicidad de grado 2 o de grado 3 una segunda vez, el ajuste sugerido para el ciclo siguiente es 75% de la dosis inicial para el grado 2 y 50% para el grado 3. Si ocurre la toxicidad de grado 3 una tercera vez, sería aconsejado descontinuar la droga permanentemente, mientras que el grado 2 requeriría un ajuste de la dosis hasta el 50% de la dosis inicial. Si ocurriera toxicidad de grado 2 una cuarta vez, la droga sería descontinuada permanentemente (Gresset y otros).
La piridoxina, o vitamina B6, se ha estudiado como tratamiento para la eritrodistesia palmar plantar inducida por los agentes quimioterapéuticos. Reportes de casos y estudios retrospectivos cohorte encontraron mejoría significativa de los síntoma con las dosis de 50 a 300 mg de la vitamina B6 diaria (Lipworth y otros, 2009). Beveridge y otros (1990) realizaron un estudio clínico seleccionado al azar en el cual la piridoxina de 50 mg fue dada dos veces al día contra nada a los pacientes que recibían el fluorouracilo 5 continuo. Los pacientes que recibían piridoxina con eritrodistesia palmar plantar tenían un índice más alto de mejoría de los síntomas (el 38% contra el 0%) y un índice más bajo de la deterioración (el 46% contra 92%). Sin embargo, la piridoxina no tenía ningún efecto en el grado al cual la quimioterapia tuvo que ser llevada a cabo o podría ser extendida.
Los inhibidores ciclo-oxigenasa-2 se piensan mediar la inflamación vista en la eritrodistesia palmar plantar y han sido estudiados como terapia profiláctica. Los estudios retrospectivos han encontrado una incidencia reducida de la eritrodistesia palmar plantar en los pacientes que tomaban celecoxib con capecitabina (Lipworth y otros, 2009). Un estudio placebo-controlado seleccionado al azar en curso de fase III está determinando el papel de celecoxib en la prevención de la eritrodistesia palmar plantar causada por la capecitabina (ClinicalTrials.gov NCT00305643).
Muy pocos tratamientos eficaces para la eritrodistesia palmar plantar se han verificado con estudios clínicos seleccionados al azar. Algunos reportes de caso han divulgado resultados prometedores para el tratamiento con la vitamina E. Kara, Sahin, y Erkisi (2005) encontraron que la terapia de la vitamina E en 300 mg/día por vía oral permitió a 4 pacientes que desarrollaron eritrodistesia palmar plantar grado 2-3 continuar terapia con docetaxel y capecitabina sin la reducción de la dosis. Después de una semana de tratamiento, la eritrodistesia palmar plantar comenzó a desaparecer.
Los datos para el resto de las terapias para la eritrodistesia palmar plantar son limitados a reportes de casos y series, que se deben evaluar con consideración cuidadosa de parcialidad de publicación. Los esteroides, sistémicos y tópicos, utilizados como profilaxis o como tratamiento, han demostrado variedad en éxito. Varias series incontroladas han observado índices disminuidos de la eritrodistesia palmar plantar con doxorubicina liposómica, citarabina, y docetaxel conjuntamente con terapia de esteroide, mientras que otros no demuestran ninguna ventaja (Lipworth y otros, 2009).
Otras terapias identificadas en casos de series como teniendo cierta ventaja incluyen: alheña tópica, urea 12.5%, sulfoxida dimetil tópico, y el agente citoprotectivo amifostina (Lipworth y otros, 2009). Emolientes, específicamente Udderly Smooth crema de ubre cuando utilizada en conjunto con piridoxina y ungüento de petróleo basado en lanolina conteniendo el antiséptico hidroxiquinolona, ambos se ha documentado proporcionar relevación sintomática (Lipworth y otros).
No-farmacológico
La terapia vasoconstrictora se ha estudiado bajo premisa que por vasoconstreñir las superficies acral, la entrega de la droga es disminuida a la piel en estas áreas. Ambos refrescarse localmente para el tratamiento y la profilaxis y el uso de un parcho de nicotina durante el tratamiento han demostrado ventaja en la reducción de la eritrodistesia palmar plantar (Lipworth y otros, 2009). Mangili y otros (2007) observaron que el uso de paquetes de hielo alrededor de las muñecas y de los tobillos previno el inicio de la eritrodistesia palmar plantar en un grupo de mujeres tratadas con doxorubicina liposómica para los cánceres ginecológicos. Solamente 7.1% de mujeres en el grupo de paquete de hielo desarrollaron la eritrodistesia palmar plantar leve contra 36% en el grupo de pre medicación (piridoxina y dexametasona) solamente, con la eritrodistesia palmar plantar extendiéndose de leve a severa. Una mujer en el grupo de paquete de hielo que desarrolló la eritrodistesia palmar plantar tenía una vasculitis idiopática severa de las extremidades más bajas que se presento antes de comenzar la quimioterapia, que habría podido hacerla menos responsiva al tratamiento de hielo. La otra mujer desarrolló toxicidad cutánea después de realizar retiro caliente del pelo con cera. Sin embargo, no hay estudios seleccionados al azar controlados que prueban que el uso de paquetes de hielo reduce la incidencia de la eritrodistesia palmar plantar, y hay preocupación de que la prevención de que la droga alcance ciertas áreas puede permitir que algunas células de cáncer escapen el tratamiento.
Las modificaciones en la forma de vida, como evitar temperaturas altas, el ejercicio excesivo, o la ropa y los zapatos que no caben correctamente pueden ser de ventaja (Lipworth y otros, 2009). El aspecto más importante del tratamiento de la eritrodistesia palmar plantar es enseñando a los pacientes en-riesgo las muestras y los síntomas cual buscar y divulgar a su proveedor de cuidado médico. Mientras más pronto la eritrodistesia palmar plantar se identifica, más pronto las intervenciones se pueden poner en ejecución con la esperanza de reducir la severidad de la eritrodistesia palmar plantar y de optimizar el tratamiento de quimioterapia.
Conclusión
La eritrodistesia palmar plantar es una toxicidad sabida y un efecto secundario posible de ciertos agentes de quimioterapia, lo más a menudo posible con capecitabina, fluorouracilo 5, doxorubicina liposómica, y sorafenib, y menos a menudo con otras terapias, según lo mencionado previamente. La presentación clínica de la eritrodistesia palmar plantar puede variar de persona a persona, pero lo más a menudo posible ocurre en el plazo de 2 semanas después de la administración de dosis y puede progresar de distesia, hormigueo, eritema, y edema a la descamación, ampollar, ulceración, y necrosis. Los síntomas leves o moderados usualmente se resuelven espontáneamente sobre un par de semanas mientras la terapia causativa se metaboliza más a fondo y la curación cutánea comienza. Mientras que muy pocos regímenes de tratamiento han demostrado eficacia definitiva, es importante reconocer los síntomas de la eritrodistesia palmar plantar temprano para supervisar la progresión de los síntomas y parar la terapia y/o reducir la dosis de la terapia cuando sea necesario. Las intervenciones se pueden intentar temprano cuando se identifique el desarrollo de la eritrodistesia palmar plantar, por lo tanto creando la posibilidad más alta de estabilizar o de reducir la severidad de la eritrodistesia palmar plantar. Se ha demostrado que el poder obtener un curso completo de terapia crea resultados mejores para los pacientes, y por lo tanto es importante reducir al mínimo los efectos secundarios y optimizar la terapia. Además, identificar la eritrodistesia palmar plantar temprano permite que los síntomas sean manejados de una manera eficaz, evitando que se desarrollen a un punto cuando la funcionalidad es disturbada y la calidad de vida es disminuida.
Apéndice: Escalas de clasificación de la eritrodistesia palmar plantar de NCI y WHO
Grado de NCI
Definición de NCI
1
Cambios o dermatitis de la piel sin dolor, por ejemplo, eritema, escamar
2
Cambios en la piel con dolor, no interfiriendo con la función
3
Cambios en la piel con dolor, interfiriendo con la función
 
Clasificación de WHO
Definición de WHO
Lesión clínica
Resultados histológicos
1
Distesia/parestesia, hormigueo en las manos y los pies
Eritema
Vesículas de sangre dilatadas del plexo superficial y cutáneo
2
Malestar en aguantar objetos y con caminar, hinchazón o eritema sin dolor
1+edema
 
3
Eritema e hinchazón dolorosas de las palmas de la mano y plantas del pie, eritema periungual e hinchazón
2+fisuracion
Queranocitos necróticos aislados en capas más alta de la epidermis
4
Descamación, ulceración
3+ampolla
Necrosis epidérmico completo
Referencias
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Beveridge, R. A., Kales, A. N., Binder, R. A., Miller, J. A., Virts, S. G. (1990). Piridoxina (B6) and amelioration of hand/foot syndrome. Proc American Society of Clinical Oncology, abstract 393, 9 (suppl)
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Lotem, M., Hubert, A., Lyass, O., Goldenhersh, M. A., Ingber, A., Peretz, T., and Gabizon, A., (2000). Skin toxic effects of polyethylene glycolcoated liposomal doxorubicin. Archives of Dermatology, 136, 1475-1480.
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