Gerencia de la Radiodermatitis

Carolyn Johns, MSN, RN
University of Pennsylvania School of Nursing
Ultima Vez Modificado: 21 de agosto del 2012

Share article


Imprima English

Significación clínica
La radioterapia es una modalidad de tratamiento común para muchos tipos de cáncer. El aproximadamente 75% de pacientes de oncología recibirán radioterapia como componente del cuidado curativo o paliativo (Sociedad Americana para la Oncología de Radiación, 2010). La radioterapia trabaja entregando una dosis exacta de radiación al tumor y dañando el ADN de la célula de cáncer, así deteriorando el crecimiento de la célula y accionando la muerte de la célula (Sociedad Americana para la Oncología de Radiación, 2010). El daño del ADN puede ocurrir directamente, de la exposición a la irradiación, e indirectamente, vía ionización del agua y producción de radicales libres (Hymes, Strom, y Fife, 2006). La meta de la radioterapia es irradiar las células del tumor mientras que reduce al mínimo el daño al tejido fino normal. Sin embargo, las células normales en el campo de radiación se pueden también dañar por la exposición a la radiación. Típicamente, los tejidos finos normales son capaces de repararse uno mismo, pero la exposición de radiación repetida crea un desequilibrio del daño y de la reparación del tejido fino (Hymes, Strom, y Fife, 2006). El ejemplo más común del daño del tejido fino normal como resultado de la radioterapia es cambios inducidos por la radiación a la piel, o radiodermatitis. El aproximadamente 95% de pacientes de oncología de radiación experimentarán radiodermatitis moderada y el 87% experimentarán radiodermatitis severa durante o después de su terapia (McQuestion, 2006; Fisher y otros, 2000). La radiodermatitis puede ser aguda o crónica, e incluye eritema y edema localizada, mudar de la piel (descamación), pérdida del pelo (depilación), fibrosis, y necrosis. La radiodermatitis puede ser dolorosa y embarazosa, y se ha asociado a calidad de vida disminuida (Fisher y otros, 2000). Además, la radiodermatitis severa hace necesario modificaciones o retraso del tratamiento, que pueden comprometer la eficacia de la radioterapia (Hymes, Strom, y Fife, 2006). Dado el alcance y la severidad de la radiodermatitis, es crucial que las enfermeras de oncología estén al corriente de la presentación clínica y de las intervenciones basadas en la evidencia para la radiodermatitis.
Sin embargo, un estudio de investigación de D'haese y otros (2005) encontró que hay discrepancia amplia entre las intervenciones de las enfermeras para la prevención y la gerencia de la radiodermatitis. D' haese y otros entrevistaron a enfermeras de oncología de radiación en Bélgica y encontraron solamente un pequeño a moderado nivel de acuerdo entre las enfermeras con respecto a la prevención y la gerencia de la radiodermatitis. La variación más grande estaba entre las prácticas preventivas. Estos resultados sugieren que hay confusión entre las enfermeras de oncología, y probablemente sus pacientes, con respecto a la prevención y a la gerencia de la radiodermatitis.
Patofisiología
La piel es el órgano más grande del cuerpo y se compone de dos capas, la epidermis y el dermis. La capa más superficial, la epidermis, se compone de una capa delgada (< 2 milímetros) de células escamosas queratinizadas que sirven como barrera protectora contra patógenos y previenen la pérdida de agua del cuerpo (McQuestion, 2006). La capa cutánea es levemente más gruesa (1-3 milímetros) y contiene vasos sanguíneos que alimentan la piel y asisten con la termorregulación (Harper, Franklin, Jenrette, y Aguero, 2004). El dermis también contiene los nervios que son responsables de la sensación, las glándulas que están implicadas en la función inmune, y los folículos del pelo (McQuestion, 2006). La piel se está renovando continuamente. Las células nuevas de la piel se proliferan y maduran en la capa cutánea y emigran a la epidermis durante dos a tres semanas (Harper y otros, 2004).
La radiodermatitis puede ser aguda o crónica y existe en una serie continua de eritema, depilación, descamación, ulceración, o necrosis. Los cambios agudos de la piel ocurren en el plazo de 90 días de iniciar la terapia como resultado de la inflamación mediada por los citoquinas y del daño del ADN (Hymes, Strom, y Fife, 2006; Muller, Khan, Port, Abend, Molls, Ring, y Meineke, 2006). El eritema y la hinchazón pueden comenzar dentro de horas o de días de iniciar la radioterapia debido al lanzamiento de citoquinas que causan la dilatación capilar, la infiltración del leucocito, y la hinchazón localizada (Hymes, Strom, y Fife, 2006; McQuestion, 2006). La sequedad y depilación pueden ocurrir dentro de días a semanas debido al daño a las glándulas y folículos sebáceos del pelo en la capa cutánea (McQuestion, 2006). La descamación seca, caracterizada por sequedad, escalamiento, y prurito, puede ocurrir típicamente después de la tercera semana o después de una dosis acumulativa de 30 Gy debido a la destrucción de las células basales regeneradoras (Richardson, Smith, McIntyre, Thomas, y Pilkington, 2005). La descamación seca se resuelve típicamente en el plazo de una a dos semanas de la terapia (McQuestion, 2006). La descamación húmeda, evidenciada por dermis roja, expuesta y exudación serosa, ocurre después de cuatro a cinco semanas de la terapia o con una dosis acumulativa de 45 a 60 Gy mientras las células basales se agotan más a fondo (Richardson y otros, 2005). La radiodermatitis aguda se resuelve generalmente en el plazo de tres a cuatro semanas después de la terapia (McQuestion, 2006).
Los efectos tardíos pueden ocurrir dondequiera a partir de 90 días a años después de terminar la terapia como resultado de daño permanente al dermis (Harper, Franklin, Jenrette, y Aguero, 2004). Los cambios tardíos inducidos por la radiación de la piel incluyen atrofia, fibrosis, telangiectasias, y cambios en la pigmentación. La radiación destruye los fibroblastos en el dermis, dando por resultado la reabsorción del colágeno y la atrofia del tejido fino (Harper y otros, 2004). Sin embargo, la radiación también estimula el crecimiento de los fibroblastos anormales que producen el tejido fino denso, fibroso (Harper y otros, 2004). La fibrosis inducida por la radiación es caracterizada por induración progresiva, edema, y espesar del dermis (Harper y otros, 2004). La radiación también daña la vasculatura de la capa cutánea y los vasos sanguíneos llegan a ser prominentes, dilatados, y finos, también conocido como telangiectasias (Harper y otros, 2004). La exposición de la irradiación puede destruir los melanocitos cutáneos, conduciendo a la hipopigmentación, o puede accionar la producción creciente de melanina en la piel, causando la híperpigmentación (Harper y otros, 2004).
Presentación clínica/factores de riesgo
La asesoría de la radiodermatitis debe utilizar una herramienta validada para la evaluación. El Grupo de Oncología de la Radioterapia (RTOG, por sus siglas en ingles) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en ingles) han establecido herramientas similares para la evaluación que clasifican la radiodermatitis por severidad. (Apéndice 1).
En resumen, la radiodermatitis leve (el grado 1 de RTOG y de NCI) es caracterizada por eritema leve, blanqueada, o descamación seca. El inicio es típicamente dentro de días a semanas de iniciar la terapia y los síntomas pueden se descoloración dentro de un mes (McQuestion, 2006). La descamación seca se puede asociar al prurito, depilación, escalamiento, y posiblemente cambios en la pigmentación. Los pacientes con radiodermatitis leve pueden divulgar que su piel se siente firme (McQuestion, 2006). La pérdida de pelo ocurre en el campo del tratamiento y es a menudo temporal, pero puede llegar a ser permanente en algunos pacientes (McQuestion, 2006).
La radiodermatitis moderada (grado 2) es a menudo dolorosa y presenta como edema y descamación húmeda que se localiza a los pliegues de la piel (Hymes, Strom, y Fife, 2006). Bullas pueden también estar presentes. Es importante observar que la descamación humeda indica que la integridad del dermis está deteriorada y los pacientes están así en riesgo creciente para la infección con Estafilococo áureo (Hymes, Strom, y Fife, 2006). Por lo tanto, los pacientes con descamación humeda deben ser supervisados para evidencia de infección, tal como drenaje purulento y fiebres, y ser educados sobre la necesidad de divulgar cualquier síntoma de infección.
En la radiodermatitis severa (grado 3 y 4), el área de la descamación húmeda se ha separado a las áreas fuera de los pliegues de la piel. La radiodermatitis de grado 4 indica que úlceras, hemorragias, y/o necrosis del tejido fino están presentes. Las úlceras pueden ser rojas con bordes levantados con una base roja o negra (McQuestion, 2006). Desafortunadamente, la ulceración es muy dolorosa y no se cura bien (Gerlach, 2005).
Los cambios crónicos de la piel pueden no desarrollarse por meses o años después de la radioterapia. La radiodermatitis crónica resulta de cambios permanentes a la capa cutánea, dando por resultado fibrosis, a telangiectasias, depilación, y atrofia. El RTOG también ha establecido criterios para calificación que son específicos para la radiodermatitis crónica. Resumiendo, el grado 1 es caracterizado por atrofia leve. En el grado 2, hay áreas desiguales de atrofia, telangiectasias, y depilación. Atrofia marcada y telangiectasias gruesas llenan los criterios del RTOG para el grado 3. La radiodermatitis crónica de grado 4 implica la ulceración.
Los factores de riesgo para la radiodermatitis pueden ser tratamiento-relacionados o paciente-relacionados. Los factores de riesgo tratamiento-relacionados incluyen: tipo/calidad de haz, dosis y fraccionamiento total, localización y tamaño del campo de tratamiento, y presencia de campos traslapados (Hymes, Strom, y Fife, 2006; Bernier y otros, 2008). El riesgo de un paciente para la radiodermatitis es generalmente proporcional al grado de exposición de piel a la irradiación. Las técnicas modernas de la radioterapia, incluyendo la radioterapia intensidad-modulada (IMRT, por sus siglas en ingles) y la terapia de protón, pueden reducir al mínimo el riesgo para la radiodermatitis más exactamente apuntando el tumor y así ahorrando el tejido fino normal. Consecuentemente, IMRT se ha encontrado disminuir perceptiblemente la radiodermatitis aguda (McDonald, Godette, Butler, Davis, y Johnstone, 2008; Pignol y otros, 2008). El fraccionamiento de dosis entrega una dosis diaria más pequeña de radiación y también se ha encontrado disminuir el riesgo para la radiodermatitis (Chan, Teoh, Sanghera, y Hartley, 2009). Las medicaciones específicas, incluyendo algunos agentes de quimioterapia, se saben ser los radiosensibilizadores que refuerzan el efecto de la radiación y pueden aumentar el riesgo de un paciente para los efectos secundarios tales como la radiodermatitis. La quimioterapia y radioterapia concurrente puede también aumentar y prolongar la radiodermatitis (Giro y otros, 2009).
Los factores de riesgo paciente-relacionados incluyen: obesidad y presencia de pliegues de la piel, estado alimenticio pobre, fumar, exposición UV concurrente, radiosensibilidad individual, y condiciones comorbilidades tales como ataxia-telangiectasias y enfermedades autoinmunes (Yarbro, Frogge, y Goodman, 2004; Hymes, Strom, y Fife, 2006). Los pliegues de la piel dentro del campo de radiación intensifican la dosis que se entrega a esa área específica que aumenta así el riesgo para la toxicidad. El estado alimenticio pobre y el fumar pueden exacerbar la radiodermatitis afectando la curación de la herida. Las enfermedades autoinmunes, tales como escleroderma, eritematosa sistémica de lupus, y posiblemente la artritis reumatoide, se creen ser indicadores de radiosensibilidad creciente (Hymes, Strom, y Fife, 2006). Hay también algunas mutaciones genéticas raras que pueden predisponer a pacientes a la radiodermatitis severa, incluyendo mutaciones en el gene de telangiectasias ataxia (ATM, por sus siglas en ingles) y el gene patch (PTCH, por sus siglas en ingles) (Hymes, Strom, y Fife, 2006).
Diagnosis diferenciada
La historia del tratamiento del paciente, específicamente la duración de y la dosis acumulativa de la radioterapia, proporcionará la mejor pista en cuanto a la diagnosis de la radiodermatitis. Sin embargo, hay varias otras diagnosis diferenciadas a considerar que incluyen dermatitis por radioterapia, celulitis, eczema, y malignidad secundaria.
La dermatitis por radioterapia es una reacción inflamatoria de la piel que ocurre en un área previamente irradiada después de la administración de una droga. Las drogas citotóxicas tales como docetaxel, doxorubicina, y paclitaxel se han asociado a la dermatitis por radioterapia (Chen y otros, 2009; Yeo y Johnson, 2000). La dermatitis por radioterapia puede presentar como eritema, ulceración, hemorragia, o aún necrosis y puede ocurrir meses a años después de la radioterapia (Hymes, Strom, y Fife, 2006). La dermatitis por radioterapia se resuelve generalmente espontáneamente con la gerencia del síntoma y el cuidado de apoyo (Yeo y Johnson, 2000). Una historia exacta de la radioterapia y las medicaciones del paciente ayudarán a determinar si la dermatitis puede ser debido a dermatitis por radioterapia.
La celulitis es una infección del dermis o de los tejidos finos subcutáneos que es caracterizada por rojez localizada, hinchazón, fiebres y posiblemente drenaje purulento (Fiebach, Kern, Thomas, y Ziegelstein, 2007). La integridad alterada de la piel secundaria a la radiodermatitis puede predisponer a un paciente a la celulitis (Hill, Bogle, y Duvic, 2004). Otros factores de riesgo para la celulitis incluyen el sistema inmune debilitado, hinchazón crónica como con linfedema, y condiciones de la piel tales como eczema (Stevens y Eron, 2009). La diagnosis de celulitis se puede confirmar por una cultura del drenaje de la herida o se puede tratar empíricamente con antibióticos (Fiebach, Kern, Thomas, y Ziegelstein, 2007). La diferencia dominante entre la radiodermatitis y la celulitis es que los pacientes con celulitis presentarán con evidencia de infección, tal como drenaje purulento y fiebres.
Eczema, o dermatitis atópica, es una condición inflamatoria de la piel crónica, recayente, que es diagnosticada por la presentación clínica de la piel seca simétrica, prurítica, que persiste por seis meses o más (Saeki y otros, 2009). En adultos, el eczema tiende ser peor en la cara, el pecho, y el trasero (Saeki y otros, 2009). El eczema crónico puede exacerbar la radiodermatitis pues ambas condiciones son inflamatorias en naturaleza (Hymes, Strom, y Fife, 2006). El tratamiento para el eczema se basa en la severidad del síntoma, pero incluye a menudo una combinación de crema hidratante tópica y corticoesteroide tópico (Saeki y otros, 2009). Eczema puede ser distinguido de la radiodermatitis por su distribución simétrica. En cambio, la radiodermatitis aparecerá solamente en los campos de radiación.
Un malignidad secundaria de la piel, aunque un efecto secundario raro de la radiación, necesita ser eliminada (Pierard, Pierard-Franchemont, Paquet, y Quatresoaz, 2009). Además, la incidencia del cáncer primario de la piel es alta; aproximadamente uno en cinco americanos desarrollará el cáncer de la piel en su curso de vida (Sociedad Americana del Cáncer, 2008). La presentación del cáncer de la piel varía por el tipo, pero puede incluir lesiones de la piel anormales con fronteras irregulares, variación del color, y asimetría (Gordon, 2009). Los factores de riesgo para el cáncer de la piel incluyen la tez clara, historia de quemaduras severas del sol, antecedentes familiares o personales del cáncer de la piel, historia de nevos displásticos, exposición al sol o camas de broncear, y un sistema inmune debilitado (Gordon, 2009). Una biopsia de la piel es necesaria para confirmar una malignidad y determinar el curso de tratamiento (Gordon, 2009).
Estrategias para la gerencia
Numerosas “lociones y pociones” se han sugerido para la prevención y la gerencia de la radiodermatitis, tal como ácido ascórbico, vitamina D, sábila, cremas de manzanilla y caléndula, y ungüento de almendra. Otras prácticas comunes incluyen evitar las cremas basadas en cinc y aluminio y los desodorizantes, usar ropa floja de algodón, y aplicarse vendajes que no se pegan (Harper, Franklin, Jenrette, y Aguero, 2004). Sin embargo, hay datos científicos limitados para apoyar estas recomendaciones (Kassab, Cummings, Berkovitz, Van Haselen, y Fisher, 2009). Las recomendaciones siguientes se basan en la mejor evidencia actual, incluyendo un meta-análisis de 28 estudios controlados seleccionados al azar por el Grupo de las Pautas del Cuidado de Apoyo (SCGG, por sus siglas en ingles) (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Belnderman, 2006). El acercamiento a la gerencia de la radiodermatitis se debe basar en la severidad de los síntomas y la comodidad del paciente.
El eritema leve es manejado lo más mejor posible lavándose suavemente con un jabón o un champú suave (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). El lavado reduce la carga bacteriana y el riesgo de infección (Hymes, Strom, y Fife, 2006). De hecho, el jabón suave y el agua se han encontrado ser más eficaces en la prevención y el tratamiento de la radiodermatitis que la sábila tópica (Richardson, Smith, McIntyre, Thomas, y Pilkington, 2005). A contrario a la creencia popular, el uso de desodorizante durante la radioterapia no aumenta el riesgo de un paciente para la radiodermatitis (Theberge, Harel, y Dagnault, 2009).
La gerencia de la descamación seca debe apuntar humedecer el área y reducir al mínimo el  malestar del paciente. Una crema no-perfumada, hidrofilia, libre de lanolina se puede utilizar para el tratamiento de la descamación seca y/o la prevención de la descamación húmeda (Harper, Franklin, Jenrette, y Aguero, 2004; Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). Hay también una cierta evidencia para sugerir que los esteroides tópicos pueden ser beneficiosos. Los esteroides tópicos inhiben la regulación por incremento de citoquinas en respuesta a la radiación. Un estudio seleccionado al azar de control por Bostrom y otros (2001) probaron cremas profilácticas de corticoesteroide y crema de emoliente contra la crema de placebo durante la radioterapia y por tres semanas siguiendo la terminación de la terapia. Una frecuencia perceptiblemente más baja de la radiodermatitis fue encontrada en el grupo del corticoesteroide, que sugiere que los esteroides tópicos puedan prevenir la radiodermatitis. El SCGG apoya el uso de un corticoesteroide tópico de dosis baja para relevar la picazón y irritación (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). Sin embargo, las cremas tópicas deben ser descontinuadas si la descamación húmeda se desarrolla (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). Las pautas también no recomiendan el uso de sucralfato, Biafine, ácido ascórbico, sábila, crema de manzanilla, ungüento de almendra, o selladores adhesivos de la piel de polímero para la prevención o el tratamiento de la radiodermatitis debido a evidencia escasa (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006).
Vendajes de hidrocoloideas o hidrogel, con o sin crema para humedecer, se han utilizado tradicionalmente en la gerencia de la descamación húmeda para promover un ambiente húmedo para la re-epitelización (Hymes, Strom, y Fife, 2006; Harper, Franklin, Jenrette, y Aguero, 2004). Los hidrogels se han encontrado ser superiores a la genciana violeta en la curación de la descamación húmeda (Gollins, Gaffney, Slade, & Swindell, 2008). Sin embargo, un estudio reciente que comparó el hidrogel contra vendaje seco en la época curativa de la descamación húmeda encontró que el tiempo curativo fue prolongado perceptiblemente en el grupo de hidrogel (Macmillian y otros, 2007). Una explicación posible para este encuentro es que mientras que una dosis de ambiente húmedo promueve la curación de la herida, demasiada humedad conduce a la maceración. En respuesta, varios estudios de casos pequeños han tratado vendajes más finos hechos de silicón (MacBride, Wells, Hornsby, Sharp, Finnila, y Downie, 2008) o hidrocoloideas (Russi, Merlano, Comino, y Numico, 2007). Los datos preliminares sugieren que preparaciones más finas son seguras y toleradas bien, pero estudios controlados seleccionados al azar más grandes son necesarios para evaluar la eficacia de estos vendajes (MacBride y otros; Russi y otros). El SCGG también determinó que hay evidencia escasa para recomendar un tipo particular de vendaje para la gerencia de la descamación húmeda (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). El SCGG no hizo recomendaciones para cuándo modificar o llevar a cabo la radioterapia debido a la radiodermatitis severa (Bolderston, Lloyd, Wong, Holden, y Robb-Benderman, 2006). Por lo tanto, la decisión a modificar o aguantar la radioterapia debe ser hecha de acuerdo a las pautas de la institución, si fuera aplicable, y a discreción del oncólogo de radiación.
Conclusión
La radiodermatitis es un efecto secundario común de la radioterapia que se asocia al dolor, calidad de vida disminuida, y retraso en el tratamiento que puede comprometer la eficacia de la radioterapia (McQuestion, 2006; Fisher y otros, 2000; Hymes, Strom, y Fife 2006). La radiodermatitis se extiende de leve a severa y puede ser aguda o crónica en naturaleza. La gerencia de la radiodermatitis se debe basar en la severidad de los síntomas, según lo determinado por el grado de RTOG o de NCI, y debe promover la curación de la herida y comodidad del paciente. En un mínimo, la investigación indica que todos los pacientes deben ser permitidos ducharse, con jabón suave y agua, y utilizar desodorizante.
Las enfermeras de oncología juegan un papel crítico en el gravamen y la gerencia de la radiodermatitis. Sin embargo, D' haese, Bate, Claes, Boone, Vanvoorden, y Efficace (2005) encontraron que hay discrepancia amplia entre las intervenciones de las enfermeras para la prevención y la gerencia de la radiodermatitis. Una explicación posible para este encuentro es que hay una falta de evidencia para apoyar las intervenciones tradicionales para la radiodermatitis.
Las pautas del SCGG también refuerzan la necesidad de investigación adicional en la prevención y la gerencia de la radiodermatitis. Desafortunadamente, el SCGG no podía comentar respecto a la eficacia de varias intervenciones potenciales debido a evidencia escasa. Estudios controlados seleccionados al azar más grandes con herramientas estandarizadas  para la evaluación son necesarias para permitir que los investigadores comparen los resultados de las investigaciones entre las intervenciones. Los temas importantes dentro de la radiodermatitis incluyen la gerencia del dolor, calidad de vida, e curación de las heridas. La investigación adicional es específicamente necesaria para hacer sugerencias informadas con respecto a varias cremas tópicas y vendajes. Como demostrado por D' haese y otros (2005), además de estudios controlados seleccionados al azar más fuertes, los resultados de las investigaciones se deben diseminar y traducir a la practica de enfermería.
Apéndice
Tabla 1: Calificación de la morbosidad de la radiación de RTOG
Inicio
   
Grado
     
 
0
1
2
3
4
5
Aguda
Ningún cambio desde el inicio
Eritema leve o opacada/depilación/ descamación seca/ sudor disminuido
Eritema dolorosa o brillante. Descamación húmeda desigual. Edema moderada.
Descamación confluente, húmeda con excepción de los pliegues de la piel. Edema indurada.
Ulceración. Hemorragia. Necrosis
n/a
Crónica
Ninguno
Atrofia leve.
Atrofia en parches. Telangiectasia moderada. Pérdida total del pelo.
Atrofia marcada. Telangiectasia gruesa.
Ulceración
Muerte
Adaptado del Grupo de Oncología de la Radioterapia (2010)
Tabla 2: Toxicidad de la radiación de NCI
   
Grado
   
0
1
2
3
4
Ninguno
Eritema opacada/ descamación seca
Eritema moderada/descamación húmeda desigual, confinada a los pliegues de la piel/edema moderada
Descamación confluente, húmeda >1.5 centímetros, no confinada a los pliegues de la piel / edema indurada
Ulceración o necrosis de la piel
Adaptado del Instituto Nacional del Cáncer (1999)
Referencias
American Cancer Society (2008). Cancer Facts & Figures. Retrieved from www.cancer.org/downloads/STT/2008CAFFfinalsecured.pdf
Bernier, J., Bonner, J., Vermorken, J.B., Bensadoun, R.J., Dummer, R., Giralt, J., Kornek, G., Hartley, A., Mesia, R., Robert, C., Segaert, S., & Ang, K.K. (2008). Consensus guidelines for the management of radiation dermatitis and coexisting acne-like rash in patients receiving radiotherapy plus EGFR inhibitors for the treatment of squamous cell carcinoma of the head and neck. Annals of Oncology, 19(1), 142-149.
Bolderston, A., Lloyd, N.S., Wong, R.K., Holden, L., & Robb-Benderman, L. (2006). The prevention and management of acute skin reactions related to radiation therapy: A systematic review and practice guideline. Supportive Care Cancer, 14, 802–817. DOI: 10.1007/s00520-006-0063-4
Bostrom, A., Lindman, H., Swartling, C., Berne, B., Bergh, J., & Bergh, J. (2001). Potent corticosteroid cream (mometasone furoate) significantly reduces acute radiation dermatitis: Results from a double-blind, randomized study. Radiotherapy Oncology, 59, 257-265.
Chan, A., Teoh, D., Sanghera, P., & Hartley, A. (2009). Radiotherapy compliance is maintained with hypofractionation and concurrent cetuximab in locally advanced head and neck cancer. Radiotherapy and Oncology, 93(3), 654-661. DOI: 10.1016/j.radonc.2009.05.005
Chen, S.S., Strauss, J.B., Shah, A.P., Rao, R.D., Bernard, D.A., & Griem, K.L. (2009). Radiation recall reaction with docetaxel administration after accelerated partial breast irradiation with electronic brachytherapy. Brachytherapy, 8(3), 331-334.
D'haese, S., Bate, T., Claes, S., Boone, A., Vanvoorden, V., & Efficace, F.(2005). Effective management of skin reactions during radiotherapy: A study of nursing practice. European Journal of Cancer Care, 14, 28-42.
Fiebach, N.H., Kern, D.E., Thomas, P.A., & Ziegelstein, R.C.(Ed). (2007). Principles of ambulatory medicine. Philadelphia: Lippincott Williams & Wilkins.
Fisher J, Scott C, Stevens R, Marconi, B., Champion, L., Freedman, G.M., Asraris, F., Pilepich, M.V., Gagnon, J.D., & Wong, G. (2000). Randomized phase III study comparing best supportive care to Biafine as a prophylactic agent for radiation-induced skin toxicity for women undergoing breast irradiation: Radiation therapy oncology group (RTOG) 97-13. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, 48, 1307-1310.
Gerlach, M.A. (2005). Wound care issues in the patient with cancer. Nursing Clinics of North America, 40, 295-323.
Giro, C., Berger, B., Bolke, E., Giernik, F., Duprez, F., Locati, L., Maillard, S., Ozshin, M., Pfeffer, R., Robertson, A.G., Langendijk, J.A., & Budach, W. (2009). High rates of severe radiation dermatitis during radiation therapy with concurrent cetuximab in head and neck cancer: Results of survey in EORTC institutes. Radiotherapy and Oncology, 90, 166-171.
Gollins, S., Gaffney, C., Slade, S., & Swindell, R. (2008). RCT on gentian violet versus a hydrogel dressing for radiotherapy-induced moist skin desquamation. Journal of Wound Care, 17(6), 268-270, 272, 274-275.
Gordan, R.M. (2009). Skin cancer: More than skin deep. The Nurse Practitioner, 34(4), 21–27.
Hill, A., Bogle, & Duvic, (2004). Severe radiation dermatitis is related to Staphylococcus aureus. American Journal of Clinical Oncology, 27(4), 361-363.
Hymes, S.R., Strom, E.A., & Fife, C. (2006). Radiation dermatitis: Clinical presentation, pathophysiology, and treatment 2006. Journal of the American Academy of Dermatology, 54(1), 28-46. DOI: 10.1016/j.aad.2005.08.054
Kassab, S., Cummings, M., Berkovitz, S., Van Haselen, R., & Fisher, P. (2009). Homeopathic medications for the adverse effects of cancer treatments. Cochrane Database of Systemic Reviews, 2. DOI: 10.1002/146518.58.cd00485
MacBride, Wells, Hornsby, Sharp, Finnila, & Downie, (2008). A case study to evaluate a new soft silicone dressing, Mepilex Lite, for patients with radiation skin reactions. Cancer Nursing, 31(1), 8-14.
Macmillan, M.S., Wells, M., MacBride, S., Raab, G.M., Munro, A., & MacDougall, H. (2007). Randomized comparison of dry dressings versus hydrogel in management radiation-induced moist desquamation. International Journal of Radiation Oncology Biological Physiology 68 (3), 864-872. DOI: 10.1016/j.ijrobp.2006.12.04
McDonald, M.W., Godette, K.D., Butler, E.K., Davis, L.W., Johnstone, P.A.S. (2008). Long-term outcomes of IMRT for breast cancer: A single-institution cohort analysis. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, 72(4), 1031-1040. DOI: 10.1016/j.irobp.2008.02.053
McQuestion, M. (2006). Evidenced-based skin care management in radiation therapy. Seminars in Oncology Nursing, 22(3), 163-173. DOI: doi:10.1016/j.soncn.2006.04.004
Muller, K., Khan, F.M., Port, M., Abend, M., Molls, M., Ring, J., & Meineke, V. (2006). Intercellular adhesion molecule-1: a consistent inflammatory marker of the cutaneous radiation reaction both in vitro and in vivo British Journal of Dermatology, 155, 670-679. DOI: 10.1111/j.1365-2133.2006.07407.x
National Cancer Institute (1999). Common toxicity criteria (CTC), version 2.
Omidvari, S., Saboori, H., Mohammadianpanah, M., Mosalaei, A., Ahmadloo, N., Mosleh-Shirazi, M., Jowkar, F., & Namaz, S. (2007). Topical betamethasone for prevention of radiation dermatitis. Indian Journal of Dermatology, Venereology, and Leprology, 73, 209-214.
Pierard, G.E., Pierard-Franchemont, C., Paquet, P., & Quatresoaz, P. (2009). Emerging therapies for ionizing radiation associated skin fold carcinogenesis. Expert Opinion in Pharmacology, 10(5), 813-821.
Pignol, J.P., Olivotto, I., Rakovitch, E., Gardner, S., Sixel, K., Beckham, W., Vu, T.T.T., Truong, P., Ackerman, I., & Paszat, L., (2008). A multicenter randomized trial of breast intensity-modulated radiation therapy to reduce acute radiodermatitis. Journal of Clinical Oncology, 26(13), 2085-2092. DOI: 10.1200/jco.2007.15.2488
Radiation Therapy Oncology Group (2010). Acute radiation morbidity scoring criteria. Retrieved from: www.rtog.org/members/toxicity/acute.html#skin
Radiation Therapy Oncology Group (2010). RTOG/EORTC late radiation morbidity scoring schema. Retrieved from www.rtog.org/members/toxicity/late.html
Richardson, J., Smith, J.E., McIntyre, M., Thomas, R.,& Pilkington, K. (2005). Aloe vera for preventing radiation-induced skin reactions: A systematic literature review. Clinical Oncology, 17, 478-84. DOI:10.1016/j.clon.2005.04.013
Russi, E.G., Merlano, M.C., Comino, A., & Numico, G. (2007). Ultrathin hydrocolloid dressing in skin damaged from alternating radiotherapy and chemotherapy plus cetuximab in advanced head and neck cancer (G.O.N.O. ALTERCC Italian trial): In regard to MacMillan et al. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, 68, 864-872.
Saeki, H., Furue, M., Furukawa, F., Hide, M., Ohtsuki, M., Katayama, I., Sasaki, R., Suto, H., & Takehara K. (2009). Guidelines for management of atopic dermatitis. Journal of Dermatology, 36(10), 563-577.
Stevens, D.L., & Eron, L.L. (2009). Cellulitis and soft-tissue infections. Annals of Internal Medicine, 150(1).
Theberge, V., Harel, F., Dagnault, A. (2009). Use of axillary deodorant and effect on acute skin toxicity during radiotherapy for breast cancer: A prospective randomized noninferiority trial. International Journal of Radiation Oncology, Biology, Physics, 75(4), 1048-1052.
Vavassis, P., Gelinas, M., Chabot, J., & Nguyen-Tan, P. (2008). Phase 2 study of silver leaf dressing for treatment of radiation-induced dermatitis in patients receiving radiotherapy to the head and neck. Journal of Otolaryngology-Head & Neck Surgery, 37 (1), 124-129. DOI: 10.2310/7070.2008.0020
Yarbro, C.H., Frogge, M.H., & Goodman, M. (Ed.). (2005). Cancer nursing: Principles and practice. Sudbury, MA: Jones and Bartlett Publishers.
Yeo, W., & Johnson, P.J. (2000). Radiation-recall skin disorders associated with the use of antineoplastic drugs: Pathogenesis, prevalence, and management. American Journal of Clinical Dermatology, 1(2), 113-116.

Imprima English

OncoLink Treatment Binder

Seleccione los efectos secundarios y formas de ligante de tratamiento de su paciente

Más información



Blogs and Web Chats

OncoLink Blogs give our readers a chance to react to and comment on key cancer news topics and provides a forum for OncoLink Experts and readers to share opinions and learn from each other.




OncoLink OncoPilot

Frente a un nuevo diagnóstico de cáncer o de cambiar el curso de su tratamiento actual? Deje que nuestro personal de enfermería cáncer que ayudan a pasar!

Más información