Disfunción eréctil en pacientes de cáncer

Jessica Rowland MSN, RN
The Abramson Cancer Center of the University of Pennsylvania
Ultima Vez Modificado: 11 de noviembre del 2012

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Introducción
La disfunción eréctil (DE) ocurre como consecuencia de muchos tratamientos del cáncer, y puede afectar bastante la calidad de vida de un paciente (Peltier, van Velthoven y Roumeguere, 2009). Los efectos psicológicos de la DE pueden dar lugar a la pérdida del autoestima, a relaciones románticas disturbadas, y a estrés emocional (Peltier, van Velthoven y Roumeguere). Por estas razones, es importante que los proveedores médicos puedan identificar, determinar, y tratar la DE en pacientes de cáncer (Galbraith y Crighton, 2008). Varios tratamientos eficaces para la DE están disponibles, y muchas opciones nuevas están en el horizonte.
La disfunción eréctil (DE) es un problema significativo para los pacientes de cáncer - ambos sobrevivientes y ésos pacientes que están siendo tratados activamente para el cáncer. La estadística exacta para la DE en pacientes del cáncer como grupo es difícil de medir debido al efecto de diversas enfermedades y tratamientos de la DE y su naturaleza multifactorial. La DE se ha estudiado lo más frecuentemente en pacientes del cáncer de la próstata, pero puede comenzar como consecuencia de muchas diagnosis de cáncer y tratamientos (Bergman, Gore, Penson, Kwan & Litwin, 2009; Galbraith & Crighton, 2008). Además de ésos con el cáncer de la próstata, los pacientes con cáncer colorectal, de la vejiga, rectal, del pene, testicular, del colon, y las malignidades hematológicas, entre otros, pueden experimentar la DE (Galbraith y Crighton, 2008; Masterson, Wedmid, Sandhu y Eastham, 2009). Se estima que 60-90% de hombres experimentan la disfunción sexual después de la prostatectomía y 67-85% después de la radioterapia para el cáncer de la próstata (Miles et. al), y que 30-51% de hombres tratados para el cáncer de la próstata localizado usan alguna ayuda eréctil en el plazo de cinco años de recibir la terapia del cáncer (Bergman, Gore, Penson, Kwan y Litwan, 2009). A pesar de una gran cantidad de investigación y de muchos avances recientes en la cirugía para el cáncer de la próstata, tal como técnicas para ahorrar el nervio, procedimientos laparoscópicos, y procedimientos robótico-asistidos, un número significativo de hombres continúa experimentando la DE después de una prostatectomía (Galbraith y Crighton).
Sin importar cual es la diagnosis de cáncer, los factores tales como cirugías, radioterapias, tratamientos de quimioterapia, terapia de hormona, cambios en niveles de la testosterona, cambios en la funcionalidad física, y depresión/ ansiedad todos desempeñan un papel en la sexualidad, y así contribuyen al problema de la DE (Miles et. al, 2007). La función eréctil es dominante al sentido de identidad de un hombre y a su relación con su pareja, y tiene un impacto significativo en la calidad de vida para los pacientes de cáncer debido a su impacto en muchas áreas sicosociales, incluyendo animo, soledad, ajuste psicológico, felicidad marital, y depresión, entre otras cosas (Galbraith y Crighton, 2008; Schroeck et. al, 2008). Darle frente al problema de la DE así como sus secuela puede permitir que los pacientes se enfoquen, y lidien mejor, con otras dificultades causadas por sus tratamientos del cáncer.
Patofisiología de la disfunción eréctil en pacientes del cáncer
La erección del pene ocurre como resultado de una cascada de reacciones intracelulares complejas (Kuan, 2008). El sistema nervioso se puede accionar como respuesta al estímulo de los sentidos, como reflejo de dirigir el estímulo genital, o durante el sueño REM como erección nocturnal (Kuan). Ninguno de estos tipos de estímulo iniciará una cascada de reacciones muy complicadas (Kuan). El óxido nítrico, el ciclase de guanilato, el trifosfato de guanosina (GTP), el monofosfato cíclico de guanosina (cGMP), el calcio intracelular, y la fosfdiesterasa-5 todos desempeñan un papel en la cascada (Kuan). Como resultado de estas reacciones químicas, se relaja el músculo liso cavernoso del pene, el flujo sinusoidal de la sangre al pene se aumenta, y la salida venosa del pene se ocluye, dando por resultado a una erección del pene (Kuan). Interferencia con cualquier parte de este sistema intrincado dará lugar a la DE.
Las cirugías a la pelvis hecha para quitar tumores o órganos pueden alterar la fuente vascular a y la enervación de los órganos sexuales, de tal modo contribuyendo a la DE (Galbraith y Crighton). La DE después de una prostatectomía radical se piensa ocurrir debido a una lesión al plexo del nervio que proporciona la enervación autonómica al corpora cavernosa del pene (Mendenhall et. al, 2009). Además, los balances hormonales pueden cambiar con el retiro o la alteración de los órganos (Galbraith y Crighton). La cirugía para el cáncer colorectal puede dañar el nervio pélvico, y también puede dar lugar al uso de una ostomía, así afectando la DE de una manera fisiológica y psicológica (Galbraith y Crighton). La cistectomía radical para el cáncer de la vejiga da lugar a la diversión urinaria, que puede afectar la DE debido a razones mecánicas así como afectar la imagen del cuerpo, confianza en sí mismo, y el deseo sexual (Galbraith y Crighton). Después de la resección quirúrgica, los hombres con el cáncer del pene hacen frente también a asuntos de la imagen del cuerpo, así como problemas con el funcionamiento físico, aunque sus nervios pélvicos pueden todavía estar intactos (Galbraith y Crighton).
Muchos pacientes son tratados con la radiación pélvica para los varios tipos de cáncer, y esto puede también ser un contribuidor significativo a la DE. Los pacientes del cáncer de la próstata pueden recibir la radiación externa de fotón, braquiterapia, implantación transperineal de semillas radiactivas de yodo-125, radiación de protón, o radiación externa conformal (Galbraith y Crighton, 2008). Otros tipos de cánceres también se tratan con la radiación pélvica o abdominal, dependiendo del tipo de cáncer y del tamaño y de la extensión de la malignidad. El mecanismo exacto por el cual la radioterapia (RT) conduce a la DE es desconocido (Mendenhall et. al, 2009). Se sabe, sin embargo, que la RT no daña generalmente los nervios de la pelvis; crea cicatriz del tejido fino dentro de la pelvis y endurece y constriñe la maculatura, que puede conducir a la DE (Galbraith y Crighton; Mendenhall et. al, 2009). El daño a la ADN causada por la RT también se piensa desempeñar un papel (Mendenhall et. al). Los efectos de la DE causados por la radioterapia pueden no llegar a ser evidentes hasta meses o años después de que el tratamiento haya acabado (Galbraith y Crighton).
Los tratamientos de quimioterapia pueden afectar la función eréctil en los pacientes del cáncer por varias razones. Sus efectos sobre el tejido fino gonadal de crecimiento rápido pueden alterar los niveles de hormona en el cuerpo, y la fatiga, la náusea, y la imagen alterada del cuerpo todos pueden contribuir al la alteración del funcionamiento sexual si no directamente a la DE (Galbraith y Crighton, 2008).
Las terapias de hormona para el cáncer de la próstata se diseñan para trabajar contra los andrógenos para prevenir crecimiento adicional del cáncer en la próstata, pero porque los andrógenos desempeñan un papel grande en el deseo y funcionamiento sexuales, los pacientes que reciben terapia de hormona tienen a menudo dificultades con la DE (Galbraith y Crighton, 2008). Además, la privación del andrógeno puede causar la depresión, oscilaciones en el humor, ansiedad, calores, pérdida de libido, y la composición del cuerpo cambia por ejemplo puede ocurrir la ginecomastia, que afecta la imagen del cuerpo (Galbraith y Crighton).
Presentación clínica de la disfunción eréctil
El gravamen de la función sexual en los hombres que experimentan el tratamiento del cáncer es muy importante (Schroeck et. al). Cuando identifican a un paciente de tener o estar a riesgo para la DE, su gravamen debe primero incluir un historial médico detallado, incluyendo la historia de cáncer, historia del tratamiento, así como cualquier historia de hipertensión, diabetes, enfermedad cardiaca, hiperlipidemia, escasez renal, hipogonadismo, desórdenes neurológicos, desórdenes psiquiátricos, enfermedades crónicas, el uso de drogas recreacionales, y el uso del alcohol (Wespes et. al, 2006). Cualquiera de estos factores pueden contribuir a o exacerbar la DE. [Véase el cuadro 1.] Una atmósfera relajada donde la comunicación se puede facilitar más fácilmente entre el paciente y el proveedor es ideal para esta discusión, y en un cierto punto, la pareja del paciente se debe implicar en la conversación también como para facilitar la conversación y solucionar el problema en la pareja (Wespes et. al).
Cuadro 1
Guía para la Evaluación de la DE
Guía del gravamen del ED
Adaptado de “Guía para el Tópico de la Historia Sexual,” por M. E. Galbraith y F. Crighton, 2008, Seminarios de la Enfermería Oncológica, 24, p. 107.
Temas importantes para tratar cuándo evaluando el problema de la DE en un paciente del cáncer son: la sincronización del inicio del problema, la calidad de las erecciones, y el distinguir entre la capacidad de obtener contra mantener una erección (Kuan, 2008). Las descripciones de rigidez y duración de las erecciones por la mañana, eróticas, y inducidas por la masturbación, tan bien como excitación, eyaculación, y problemas orgásmicos deben ser obtenidas (Wespes et. al). La otra información que debe ser obtenida incluye la calidad de la libido del hombre, la sensación genital, la presencia de disfunciones sexuales tales como dolor o entumecimiento en los órganos genitales, y la eyaculación rápida, retrasada o seca o los desórdenes orgásmicos (Kuan).  Los pacientes pueden quejarse verbalmente de insensibilidad generalizada, de carencia de la excitación sexual, de problemas con la intimidad sexual, de la disfunción sexual tal como la eyaculación rápida, o de la ansiedad del funcionamiento, entre otras cosas (Kuan).
La DE que se presenta de la etiología orgánica tendría inicio gradual, ocurre en todos los panoramas sexuales, se asocia a erecciones no-coitales pobres, y conduce a problemas sicosexuales secundarios, conduciendo a la angustia en la relaciones y a ansiedad adicional (Kuan, 2008). La DE que se presenta de etiología psicógena es a menudo aguda, varía por la situación, y se puede causar por la tensión en las relaciones, la ansiedad, o el miedo (Kuan). Es importante distinguir entre las dos etiologías porque pueden ser tratadas diferentemente (Montague et. al, 2005).
El examen físico enfocado para un paciente del cáncer con la DE debe incluir los sistemas genitourinarios, de la endocrina, vasculares, y neurológicos (Montague et. al, 2005; Wespes et. al, 2006). La meta del examen físico es identificar los disturbios cardiacos, vasculares, neurológicos, y hormonales posibles que pueden contribuir a la DE del paciente (Kuan, 2008; Montague et. al). Un examen genital enfocado debe incluir la palpación del pene y de los testes para cualquier irregularidad física (Kuan; Montague et. al). El grado de androgenizacion se debe determinar por los patrones de distribución del pelo y la presencia de la ginecomastia (Kuan). En hombres con una historia del cáncer de la próstata y hombres sobre cincuenta años, un examen rectal digital se debe hacer para detectar cualquier anormalidad (Kuan; Montague et. al).
Para las pruebas de laboratorio de diagnóstico, los pacientes deben tener un nivel de glucosa en ayuna, perfil de lípido, nivel total de la testosterona, nivel de la testosterona biodisponible/libre, y el antígeno prostático especifico (AEP) si está indicado (Montague et. al, 2005; Wespes et. al, 2006). Si los niveles de la testosterona son bajos, la prolactina, la hormona de estimulación del folículo (FSH) y los niveles de la hormona luteinizante (LH) deben ser obtenidos (Wespes et. al). Si el nivel de la glucosa en la sangre en ayuno es mayor de 125 (o la hemoglobina A1C es 6.5% o mayor en diabéticos), el perfil de lípido en ayuno es anormal, el AEP es mucho más alto que esperado, o el TSH está elevado, las causas de esos cambios deben ser investigadas y tratadas (Kuan, Montague et. al). [Cuadro 2]
Cuadro 2
Algoritmo para la evaluación de la DE
Algoritmo para la evaluación del ED
Adaptado de “Algoritmo de diagnóstico general de la evaluación según la Asociación Europea de la Urología,” por
A. Peltier, R. van Velthoven, & T. Roumeguere, 2009, Current Opinion in Oncology, 21, p. 304.
Hay muchas herramientas libremente disponibles para la evaluación por uno mismo de la DE en pacientes del cáncer de la próstata, incluyendo el gravamen de Evaluación Funcional de la Terapia del Cáncer - Próstata (FACT-P), de la Universidad de California-Los Ángeles del índice del cáncer de la próstata (UCLA-PCI), del compuesto ampliado del índice del cáncer de la próstata (ÉPICO), y del índice internacional de la función eréctil (IIEF) (Schroeck et. al). El IIEF es una herramienta bien-probada y libremente disponible que se puede utilizar para los pacientes de cualquier etiología de cáncer, y existe en formas abreviadas así como versiones más extensas (Schroeck et. al). La versión extensa consiste en quince preguntas, y trata todos los dominios de la disfunción sexual masculina: disfunción eréctil, función orgásmica, deseo sexual, eyaculación, relación sexual, y satisfacción total (Kuan, 2008). [Vea el apéndice A.]
Estrategias para el manejo de la disfunción eréctil en pacientes del cáncer
El primer paso en tratar la DE en un paciente del cáncer es determinar la etiología de la disfunción (Spark, 2010). Es importante señalar que aun en cirugías oncológicas que ahorran el nervio, hay disfunción inicial del nervio, que puede durar entre 6 meses a 3 años. En los pacientes del cáncer que han experimentado recientemente alguna cirugía abdominal, la rehabilitación de la función eréctil temprana es crítica para la recuperación y el mantenimiento de las erecciones del pene espontáneas (Peltier, van Velthoven, y Roumeguere, 2009). En modelos de ratas, se ha demostrado que los cambios en el pene pueden aparecer tan pronto como dos días después de una lesión del nervio (Peltier, van Velthoven, y Roumeguere).
Además de los cambios hormonales, la radiación y cirugía abdominal, las co-morbosidades de un paciente pueden también desempeñar un papel, y el control de estos factores puede conducir a la mejoría de la DE (Kuan, 2008; Montague et. al, 2005). El tratamiento de la DE en pacientes del cáncer es en gran parte igual que el tratamiento de la DE en la población en general, y esta metodología ha sido verificada por muchos estudios (Miles et. al, 2007). La terapia para la DE se centra en dos factores principales: la capacidad de adquirir y de sostener erecciones del pene y la restauración de la libido (Spark, 2010). La intervención de primera línea para la DE en pacientes del cáncer es el uso de los inhibidores de fosfodiesterasa-5 (PDE-5) (Montague et. al; Spark). Los tratamientos de segunda línea incluyen las drogas del pene inyectables por uno mismo, el alprostadilo intrauretral, y los dispositivos de vacío (Montague et. al; Spark). Los tratamientos de tercera línea incluyen implantes del pene, prótesis del pene, intervenciones sico-educativas tales como consejería y sicoterapia, e intervenciones de la medicina complementaria (Miles et. al; Spark). Para los hombres con la disfunción sexual y niveles bajos de la testosterona en la sangre, la terapia de reemplazo de la testosterona se debe utilizar independientemente o conjuntamente con estas terapias (Spark, 2010).
Los inhibidores de PDE-5 incluyen sildenafilo (Viagra), vardenafilo (Levitra), y tadalafilo (Cialis) (Montague et. al, 2005; Spark, 2010). Los inhibidores de PDE-5 mejoran la función eréctil usando actividad contra-fibroticas para preservar el músculo eréctil liso intra-corporal (Miles et. al). El papel de la vasodilatación inducida por el óxido nítrico también desempeña un papel en el mecanismo de las drogas (Spark, 2010). Sildenafilo, el primer inhibidor de PDE-5, fue introducido en 1998 (Miles et. al). La Colaboración de Cochrane divulgó que los inhibidores de PDE-5 proporcionaron una mejoría significativa en la función eréctil (FE) y la capacidad de la penetración vaginal, tan bien como la satisfacción del paciente en todos los estudios en su revisión 2007 (Miles et. al). 61-71% de los hombres en la población en general cuales se prescriben estas drogas pueden alcanzar relaciones sexuales con éxito (Kuan, 2008). Sildenafilo y vardenafilo son eficaces por un período de cuatro horas, mientras que tadalafilo es eficaz por treinta y seis horas después de ser tomado (Spark). La opción del inhibidor de PDE-5 se debe basar en las preferencias de los pacientes, el costo, la facilidad de su uso, y los efectos secundarios (Spark). Los efectos secundarios notables de los inhibidores de PDE-5 son dolores de cabeza, enrojecimiento, mialgia, y dispepsia (Miles et. al; Montague et. al). Los inhibidores de PDE-5 son contraindicados para el tratamiento de los pacientes que toman los nitratos para los desórdenes cardiacos así como agentes alfa adrenérgicos, debido al hipotensión posible con esta combinación de droga (Miles et. al; Montague et. al; Spark). Los inhibidores de PDE-5 son también contraindicados para los pacientes con enfermedad cardiovascular severa, angina inestable, fallo cardíaco, arritmias incontroladas, hipotensión, hipertensión incontrolada, derrame cerebral en el plazo de los últimos seis meses, infarto miocardio en el plazo de los últimos noventa días, desórdenes retinianos degenerativos, o tendencia de desarrollar el priapismo (erección que dura más de 4 horas) (Kuan, 2008; Montague et. al).  
La terapia de inyección intracavernosa es el tratamiento, de los tratamientos de la DE no-quirúrgicos, más eficaz para la DE, pero es también invasora y tiene el potencial más alto para el priapismo (Montague et. al, 2005). Las drogas inyectables por uno mismo incluyen alprostadilo (prostaglandina E1, Caverjet), papaverina, papaverina y fentolamina (BiMix) o alprostadilo con papaverina y fentolamina (Tri-Mézclese) (Spark, 2010). Estas drogas se pueden utilizar una vez por día, y se inyectan directamente en el aspecto lateral del pene, cerca de la base (Kuan, 2008; Montague et. al). Trabajan por la animación de la relajación del músculo liso, y permitiendo que la sangre engulla el pene, así como impidiendo la salida venosa del pene para poder mantener una erección (Spark). 31-72% de hombres en la población en general pueden alcanzar relaciones sexuales con éxito con estas drogas (Kuan). El efecto secundario principal conocido para estas drogas es el priapismo, que es tratable si se busca la atención médica rápidamente (Spark). La meta de este tratamiento es lograr una erección que dure hasta una hora, y los pacientes deben ser titulados a la cantidad mínima de droga para alcanzar esta meta, con el intento de evitar el priapismo (Kuan).
Los estudios indican que el alprostadilo transuretral (MUSE) es acertado como alternativa menos invasora que las inyecciones del pene, aunque es un poco menos eficaz que las inyecciones (Miles et. al, 2007; Spark, 2010). Alprostadilo es un vasodilatador sintético (Montague et. al, 2005). En la población en general, los cerca de 66% de hombres pueden alcanzar relaciones sexuales con éxito con esta droga (Kuan, 2008). Los efectos secundarios del alprostadilo transuretral incluyen dolor uretral y ardor y dolor del pene (Miles et. al). El priapismo ocurre como un efecto secundario mucho menos con el alprostadilo transuretral que con las inyecciones (Spark).
Los dispositivos de constricción de vacío (DCV) son otra opción muy eficaz, y están disponibles sin receta médica (Kuan, 2008). La Colaboración de Cochrane observó un estudio hecho en pacientes del cáncer en 2006 en el cual 81% de participantes que usaban un DCV podían tener relaciones sexuales usando los dispositivos (Miles et. al, 2007). Los DCVs utilizan la succión de vacío para halar la sangre en el tejido fino esponjoso del pene, y un anillo se puede entonces aplicar en la base del pene para prevenir la salida de esta sangre (Spark, 2010). Destreza manual se requiere para funcionar los DCVs, así que algunos pacientes pueden no poder utilizarlos, o pueden necesitar la práctica (Spark). Un paciente que usa un DCV para la relación sexual también no puede eyacular debido a la compresión de la uretra por el anillo en la base del pene (Spark). La Asociación Urológica Americana (AUA) recomienda que los DCVs tienen un limitador de vacío para prevenir alguna lesión al pene debido a presión negativa extremadamente alta (Montague et. al, 2005).
Los implantes del pene prostéticos y los dispositivos inflables son una opción para los hombres que han fallado las terapias de primera y segunda línea (Montague et. al, 2005; Spark, 2010). Dos métodos altamente eficaces de dispositivos prostéticos están disponibles: barras maleables y prótesis inflables (Montague et. al; Spark). Los efectos secundarios de los implantes prostéticos incluyen un riesgo de 1-2% de infección y un riesgo de 6-16% de una falla mecánica en un período de cinco años, así como daño permanente al tejido fino del pene (Kuan, 2008; Spark). Los pacientes deben ser enterados de que esta cirugía es irreversible, y que después de que se haga, nunca podrán alcanzar una erección naturalmente (Kuan; Montague et. al).
Cuadro 4
Algoritmo del tratamiento para la DE
Algoritmo del tratamiento para el ED
Las causas “curables” de la DE incluyen causas hormonales, DE arteriogenica postraumática, y problemas psicológicos
Adaptado de “Algoritmo de tratamiento general según la Asociación Europea de Urología,” por A. Peltier, R. van Velthoven, y T. Roumeguere, 2009, opinión actual en oncología, 21, P. 305.
Cuadro 5
Ventajas y desventajas de varios tratamientos de la DE
Ventajas y desventajas de los varios tratamientos del ED
Adaptado de “Tratamientos de la disfunción eréctil,” por M. E. Galbraith y F. Crighton, 2008, Seminarios de la Enfermería Oncología, 24, P. 110.
La consejería sexual con o sin una pareja es también otra opción para el tratamiento. Los estudios indican que en parejas heterosexuales, la consejería sexual tenia éxito ambos con y sin la pareja femenina del paciente presente, y fue asociada a una mejoría en la función y la satisfacción sexuales (Miles et. al, 2007). Un estudio clínico seleccionado al azar de sesiones de consejería de parejas para los pacientes con la DE y sus parejas dio lugar a una calidad de vida más alta, a más eficacia de uno mismo, a una comunicación mejor, y menos valoración negativa del cuidado, de la incertidumbre, de la desesperación, y de angustia sobre los síntomas (Peltier, van Velthoven y Roumeguere, 2009). Los grupos de apoyo pueden también ayudar a los pacientes a darle frente a las consecuencias de la DE. Un estudio demostró que los grupos de apoyo para los hombres con el cáncer de la próstata tenían mucho éxito debido a la capacidad masculina de utilizar el humor terapéutico, como mecanismo de apoyo (Oliffe et. al, 2009).
El reemplazo de la testosterona con testosterona en gel, parches, o inyecciones son una opción para los hombres con la deficiencia del andrógeno (Spark, 2007). Sin embargo, son contraindicados para los pacientes que reciben la terapia de privación de andrógeno para el cáncer de la próstata. El AUA no recomienda el uso de la testosterona en los hombres cual nivel de testosterona es normal (Montague et. al, 2005).
La terapia de la reparación vascular puede también ser una opción para los hombres cual DE proviene de daño vascular durante la cirugía (Spark, 2007). El AUA indica que la cirugía reconstructiva arterial es una opción de tratamiento solamente en pacientes sanos con la DE recientemente adquirida secundaria a una obstrucción arterial focal y en ausencia de cualquier evidencia de enfermedad vascular generalizada (Montague et. al, 2005). Por lo tanto, muy pocos pacientes del cáncer que experimentan el tratamiento serían elegibles para la cirugía vascular arterial para tratar la DE. El AUA no recomienda cirugías con el intento de limitar la salida venosa del pene, debido a la carencia de evidencia (Montague et. al). Los resultados de estas cirugías no se han demostrado ser eficaz a largo plazo (Spark).
Hay también varios tratamientos herbarios disponible para la DE. El AUA no recomienda el uso de suplementos herbarios para tratar la DE debido al hecho de que sus mecanismos de acción, su eficacia, y la seguridad de estos agentes no se han documentado en estudios clínicos repetidos, seleccionados al azar con monitoreo independiente de datos (Montague et. al, 2005). Hay también una carencia de regulación para la fabricación y la distribución de las terapias herbarias, que pueden dar lugar a potencias inexactas del producto, a la contaminación, y a la representación fraudulenta de ingredientes (Montague et. al). Con esto dicho, varios estudios de los suplementos herbarios para la DE existen. L-arginina es una sustancia que produce exceso del óxido nítrico, accionando la vasodilatación en el pene (Stanislavov, Nikolova, y Rohdewald, 2008). En un estudio del 2008, L-arginina fue demostrada poder mejorar la DE en el 31% de los pacientes (Stanislavov, Nikolova, y Rohdewald). Prelox es un extracto de la corteza del pino que, cuando dado con L-arginina, fue demostrado tener un índice de éxito del 80-92% en tratar la DE en un estudio, aunque otros estudios de esta combinación de droga se deben hacer para confirmar estos resultados (Stanislavov, Nikolova, y Rohdewald). El ginseng rojo coreano se ha encontrado tener mayor efecto que el placebo en tratar la DE, sin embargo, una revisión sistemática publicada por el Diario Británico de Farmacología Clínica en 2008 encontró que la mayor parte de los estudios eran de poder muy bajo para proporcionar la evidencia sugestiva de la eficacia del ginseng rojo en tratar la DE (Jang et. al, 2008).
Hay una cantidad de investigación significativa que fue hecha actualmente sobre los tratamientos nuevos para la DE. Algunos de éstos incluyen la eficacia de los tratamientos de la DE en pacientes homosexuales, terapia de la célula de vástago, neurotrofinos, y ligandos de inmunofilino para animar el crecimiento del nervio, el uso de agentes neuroprotectivos neuromodulatorios y perineural, y la continuación de desarrollar estrategias quirúrgicas para reducir al mínimo la lesión del nervio durante la cirugía, y proteger el endotelio y el músculo liso cavernosal en el pene (Galbraith y Crighton, 2008; Kuan, 2008; Peltier, van Velthoven y Roumeguere, 2009).
Conclusión
Los efectos de la DE en la calidad de vida de un paciente del cáncer son significativos (Galbraith y Crighton, 2008). Debido a la naturaleza sensible de este tema, tan bien como el impacto enorme que puede jugar en las vidas de los pacientes, los proveedores deben estar vigilante en la identificación, la evaluación, y el tratamiento de la DE en sus pacientes (Galbraith y Crighton). Preocupación especial se debe dar a los pacientes del cáncer debido a su posible inestabilidad sicosocial y emocional, dada las consecuencias potencialmente peligrosas para la vida debido a su diagnosis de cáncer (Peltier, van Velthoven, y Roumeguere, 2009).
Referencias
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 Apéndice A
Cuadro 3
Índice internacional del cuestionario de la función eréctil (IIEF)
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Adaptado de "Individual items of International Index of Erectile Function Questionnaire and response options (US version)," 1997, Urology, 49, p 829..

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